Buenos Aires, (Especial para Noticias Argentinas, por Daniel Casal)- El ministro Roberto Lavagna no perdió tiempo durante la primera semana de gestión de Néstor Kirchner y barrió con toda una línea de funcionarios del área económica y puso allí a hombres de bajo perfil político. Aprovechó la fortaleza de la nueva etapa, y echó a los titulares del Banco Nación, del INDEC, de la Comisión Nacional de Valores y de toda la estructura de la cartera de Producción. Hay algunos casos dignos de ser analizados como es la designación de Felisa Micelli en el Banco Nación, una mujer salida de la consultora Ecolatina, fundada por el ministro. Este nombramiento significa que no quiere interferencia en su plan de incorporar una parte minoritaria de capital privado en la entidad a través de la cotización de la acciones en la Bolsa. Este es un punto negociado con el Fondo Monetario, aunque por estos días no son todos buenos mensajes entre la Argentina y el organismo de crédito. Basta mencionar con la reiteradas advertencias por el no veto de la prórroga por las ejecuciones hipotecarios, por la cual el Fondo siempre tuvo particular interés, aunque el impacto real sobre la economía sea de escaso tenor. Lo que quiere el Fondo son signos de que se va garantizar el patrimonio de los bancos.
Pero aquí hay todavía un largo camino por recorrer en el sector financiero y así lo demuestran la creación de un «superente» financiero, que será presidido por el propio Lavagna, y la peleas entre el ministro y el titular del Banco Central, Alfonso Prat-Gay. Este encontronazo tiene grandes similitudes con el que le costó la cabeza a Mario Blejer y Aldo Pignanelli, los dos antecesores del actual jóven presidente del Central.
Lavagna no titubeó en pedir la cabeza de ambos cuando algo interfirió en sus planes. Por ejemplo, cuando no estaban de acuerdo con una política monetaria más expansiva o cuando sospechó connivencias con el sector financiero. También Blejer y Pignanelli tuvieron, igual que Prat-Gay, «inoportunos» contactos con el exterior y un juego propio que despertó recelos. Pero, ahora, Prat-Gay fue algo más allá al criticar el nivel de tipo de cambio en los 3 pesos, tal como una horas antes lo había aconsejado el presidente Kirchner. Si bien luego utilizó el lugar común de que sus palabras fueron «sacadas de contexto», algo de razón tiene si se tiene en cuenta que en un mercado libre es difícil hablar de un nivel de tipo de cambio.
El problema fue que sus palabras sonaron como una réplica directa al jefe de Estado, nada más y nada menos que en la primera semana de gobierno, y cuando se está muy atento a cualquier olor de teorías conspirativas. Sucede que el Gobierno considera también que en el Central existen viejos resabios del menemismo y a partir de eso todo transpira desconfianza.
En ese sentido, Kirchner sacó del Senado los pliegos de dos directores, que podrían tener alguna vinculación con el ex jefe de Estado y quiere poner gente propia en la autoridad monetaria El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fue el encargado en la últimas horas de calmar los espíritus y evitar que le pelea Lavagna-Prat-Gay genere un incendio. Sin embargo, si se analizan los casos anteriores se puede deducir que el titular de Economía esperará nuevamente su oportunidad.
Así pasó con el INDEC, ya que no pudo sacar a Juan Carlos del Bello durante el gobierno de Eduardo Duhalde porque contaba con el respaldo directo de la Casa Rosada. Ahora, el ministro no quiere que el organismo le refute estadísticamente su anticipo de que en el país hay 1.000.000 De pobres menos e indigentes que en la última Encuesta Permanente de Hogares, de octubre pasado El nuevo titular del INDEC, Lelio Mármora, deberá aceptar la metodología de Economía de basar la canasta de alimentos, de donde se calcula la pobreza y la indigencia, según los precios mínimos y los precios promedio como se venía realizando hasta ahora.
El ministro también colocó en otras áreas a gente de alto perfil técnico pero sin trayectoria política. De esta manera, será, más que nunca, el único y excluyente interlocutor en su cartera.
El caso distinto fue el Federico Poli quien se desempeñaba como jefe de Gabinete de Asesores y pasó a secretario de la pequeña y mediana empresa. Cuando Poli le mostró su intención de no aceptar el cargo y le preguntó al ministro las razones de su decisión, le constesto: «porque no tengo a otro».
La lucha por los espacios de poder pueden surgir si se tiene en cuenta el nuevo habitante del palacio de Hacienda, Julio de Vido, es un hombre de extrema cercanía con el Presidente.Por lo pronto en la primera semana trataron de mostrar un trabajo conjunto y entre ambos anunciaron la caducidad de todos los contratos de concesiones de rutas nacionales. Según datos difundidos por de Vido, el 65 por ciento de las cláusulas contractuales no fueron cumplidas y se derrumbó así una de los emblemas de la supuesta década transformadora de los ’90.



