El Registro Nacional de Armas (RENAR) junto a organizaciones no gubernamentales y padres de víctimas contra la violencia con armas de fuego, destruyeron ayer unas 350 armas que habían sido decomisadas por sentencias judiciales o resoluciones administrativas, durante un acto realizado en la planta de Scrap Service en nuestra ciudad, que contó con un importante operativo de seguridad que estuvo a cargo de personal del Grupo Especial y Operaciones Federales (GEOF), de la Policía Federal.
Se trata de la primera destrucción masiva desde que el presidente Néstor Kirchner firmó el decreto para el traspaso del RENAR del Ministerio de Defensa al Ministerio del Interior.
"El 9 de agosto el presidente Kirchner firmó el traspaso del RENAR a Interior y no fue en vano: hoy se ve reflejado en políticas activas en materia de armas", dijo Andrés Meiszner, director del RENAR, quien explicó que "el objetivo es que las armas nunca más vuelvan al mercado".
Los funcionarios y miembros de entidades defensoras de víctimas de la violencia armada presenciaron la destrucción de las 350 armas mediante un procedimiento de trituración que concluirá con la fundición del hierro.
"Lo importante de esto es el simbolismo, ya que cada una de las armas que se destruyen pudo haber costado la vida de mucha gente", señaló Marta Canillas, miembro de las Madres del Dolor, una organización formada por madres de víctimas de la delincuencia.
En tanto, Andrés Marcenac, padre de Alfredo -el joven de Necochea asesinado a balazos en el barrio porteño de Belgrano- dijo que "este es un paso inicial en la lucha por el control de armas en el país".
"El objetivo es disminuir la violencia armada en base al reconocimiento de la gran proliferación de armas de fuego y el aumento de muertes, tanto por delitos como por accidentes y suicidios", sostuvo Lisa Solimano, investigadora de la Asociación de Políticas Públicas (APP), miembro de la Red Argentina para el Desarme (RAD).
En representación del intendente Tonani, estuvo el director de gobierno Alberto Armesto, y por TenarisSiderca, José Campelo, jefe de relaciones institucionales, quien recibió el agradecimiento de los directivos del RENAR por ceder las instalaciones y facilitar la destrucción definitiva de las armas.
Personal del GEOF custodiando las armas que luego fueron destruidas.
Luego de ser destruidas, los restos de metal y de plástico fueron separados y depositados en volquetes para luego ser enviados al horno.
Dante Piccioli, uno de los padres de victimas de la inseguridad, junto a Meiszner y María de Negri, la mamá de Leandro.



