La industria de la construcción creció 2,56% en julio respecto de junio y acumuló un incremento interanual del 19,32%, y aunque se prevé que el crecimiento continúe a tasas más bajas, la dinámica que ha adquirido el sector ha generado una plena ocupación en los sectores involucrados al punto de encontrarnos frente a la coyuntura de carencias derivadas de años de atraso en los sectores industriales afines.
Esta dinámica ha obligado a adecuaciones de distintos sectores del cual no es ajeno el sector público local. Más allá de la buena voluntad puesta de manifiesto por los profesionales a cargo de los entes respectivos, más precisamente de Obras Particulares de la Municipalidad de Campana, el sistema aplicado por el Municipio raya casi en los límites de lo Kafkiano.
Las ordenanzas vigentes para la construcción fueron diseñadas para otra circunstancia donde el mecanismo de aprobación de planos tenia tiempos y circuitos administrativos diferentes, habida cuenta que los mecanismos administrativos se resolvían dentro del ámbito de la Dirección antes mencionada. Tácitamente durante años se permitía el inicio de la construcción con el visado previo de los planos aunque esta circunstancia nunca se hubiera convalidado por ordenanzas a tal efecto. Pero en la actualidad con el cambio de circuitos administrativos, la verificación de deudas de todos los intervinientes, propietarios y demás, en conjunción con la dinámica adquirida por el sector, han dado como resultado un cóctel infernal, de trámites lentos y difícil resolución. Los planos tardan meses en aprobarse, porque entran en un circuito de idas y vueltas hasta que se demuestre la probidad fiscal de los propietarios y etcéteras actuantes.
La falta de una habilitación del visado previo como herramienta, para convalidar un inicio de obra, con un permiso temporal, hace que la mayoría de las obras que hay hoy en Campana entren en involuntaria contravención, dado que la dinámica de las inversiones privadas, de las cuales se sustenta parte del ingreso del erario publico, no puede esperar los ritmos insidiosos de un sistema lento, tedioso y perverso, donde los profesionales de la construcción hemos quedado presos.
En nuestros costos tenemos que computar también la necesaria participación de una secretaria dedicada exclusivamente a diligenciar las intimaciones de nuestros clientes a actualizar o resolver sus deudas con el fisco municipal porque sino se cumple con esto no se libera el plano y no se puede construir.
Si la construcción debe iniciarse indefectiblemente, como requisito para la liquidación de un crédito, y no se espera este largo plazo y periplo de trámites, se incurre en una contravención a la ordenanza vigente, y así se inicia un círculo vicioso de multas e intimaciones y contravenciones de difícil resolución. Este es un llamado a la reflexión de los dirigentes comunales para que interpreten que esta es una situación insostenible y que lejos de actuar de común acuerdo y en pos de un mismo objetivo, esto nos confronta en una discusión estéril, donde todos salimos perjudicados. Este es un llamado a dotar de una herramienta más dinámica al sector de obras particulares de modo de permitir la celeridad de los inicios de obra que finalmente son parte del recurso público, y un necesario e invalorable aporte al activo urbano.
El último informe de la Cámara de la Construcción reconoce un déficit habitacional de 2.600.000 unidades de vivienda. Si se dinamiza el sector y se tiende a la solución de este problema ¿como pensamos acelerar la necesaria fiscalización pública para acompañar este proceso?
Mas allá que es indudable que todos aquellos que después de la devaluación lograron salvar sus activos financieros líquidos encuentran en la inversión inmobiliaria una vía apropiada para la canalización de esos activos, ya sea por la seguridad que esta le brinda como reaseguro de su capital a mediano y largo plazo o por la esperada rentabilidad que en el corto plazo es muy superior a las tasas de otras inversiones alternativas, este fenómeno esta siendo observado por el presidente de la Nación que esta direccionando políticas crediticias, y revalorizando las viejas herramientas financieras del leasing para acompañar este proceso. Es decir que hoy hay ya, una expectativa concreta de conjunción entre políticas públicas y gestión privada en el sector. Es necesario entonces que nuestras estructuras locales también se adecuen a esta dinámica y lean con celeridad esta situación que lejos de representar una coyuntura parece ir en camino de consolidarse como la base de la reactivación económica y social, habida cuenta que la construcción es un innegable factor dinamizador de la economía
Arquitecto Jorge Bader.



