En otra tarde para el olvido, donde nuevamente la importante cantidad de gente que se llegó hasta el estadio de la Avenida Mitre debió irse decepcionada, Villa Dálmine perdió ante Ituzaingó por 2 a 1 por la última fecha del Torneo Clausura de Primera «C», dejando una pobre imagen como equipo y lo que es peor, abriendo muchas dudas sobre lo que puede hacer en la definición ante Colegiales, primero y luego en su eventual participación en el Reducido por el segundo pase a la «B». Esto porque el equipo no aparece y tal como ocurriera siete días atrás cuando caía con Liniers, son muchos más los desaciertos que se ven en la cancha, que las bondades.
Ayer Dálmine debía ganar y soñar con que Cañuelas superara a Colegiales para adjudicarse el Clausura, pero no ocurrió una cosa ni la otra y por ello ahora hay que comenzar a pensar en el primer partido de la final, que para colmo será en nuestra ciudad, con lo cual la definición se producirá en Munro porque en la tabla general y sumando los puntos de los dos torneos, ambos totalizaron 62 unidades, pero por mejor diferencia de goles la ventaja es de Colegiales y en esta instancia uno toma conciencia que con solo un punto más que hubiera sumado, Dálmine tendría la posibilidad de verse favorecido, aunque más no sea con la localía. Pero ya es tarde para lamentos y hoy más que nunca hay que mirar para adelante, aunque el panorama no sea el mejor.
El encuentro de ayer fue un calco del que vimos siete días atrás, con un Dálmine sin brújula que se vio tempranamente sorprendido con un gol a los cinco minutos, producto de una grosera duda de Monzón dentro del área, que prácticamente le bajó la pelota para que Carrachino -a nuestro juicio el mejor jugador de la cancha-, hiciera la pausa y definiera ante Doello, que sorpresivamente apareció como titular relegando a Giovini, tal vez pagando culpas por los goles de Liniers. No tardó demasiado el «violeta» en alcanzar la igualdad y fue con un gol casi increíble, porque Martín Ríos remató desde fuera del área con un pelotazo alto y llovido, que parecía se iba por sobre el travesaño e incluso el arquero Bonetti solo atinó a acompañar la pelota, pero sorpresivamente pegó sobre el horizontal, picó en el piso y traspuso la línea.
Pareció que el dueño de casa se animaba a tomar el mando, sin ideas y abusando de pelotazos, generalmente frontales que favorecían a la defensa, sin embargo a los 14’, un cabezazo de Carmarán se fue cerca del segundo palo y a los 18’ Pobersnik «peinó» una pelota para Mendoza, que ganándole a su marcador llega ante el arquero, que pudo contener. Pero a los 24’ en una contra donde Ituzaingó desnudó repetitivos problemas defensivos, porque apareció absolutamente solo por el sector izquierdo del ataque Carrachino -en la misma posición que sorprendía siete días atrás el jugador Grbec para el segundo gol de Liniers-, obligando a la salida casi desesperada de Doello, que le cometió penal y el goleador Gerry transformó en gol, con un remate abajo y al palo izquierdo del golero.
Después el partido se hizo monótono y sin emociones, con la visita satisfecho con el resultado y el local, absolutamente impotente para llegar al gol, pese a las ganas de Mendoza y con el correr de los minutos fue entregándose a su suerte y en los primeros minutos del complemento Ituzaingó estuvo cerca de aumentar, luego equilibró Dálmine y pese a que sobre los 21 minutos se fue expulsado López, la falta de ideas y la presión que aumentaba con el correr de los minutos, impidieron que se llegara al empate, aunque más no sea para favorecerse con el punto que necesitaba para defender la localía en la final.
VILLA DALMINE: 1. Doello; Chiurco, Pereyra y Carmarán; Carrizo (70’ Rondán), Troglio, Ríos y Monzón; Federico Díaz (45’ Castrellón), Pobersnik y Mendoza. D.T.: Oscar Iparraguirre.
ITUZAINGO: 2. Bonetti; Avalos, López (Exp. 66’), Gómez y Avalos; Grabre, Bazán, Orellana y Flavio Díaz; Carrachino (85’ Alvarez) y Gerry. D.T.: Luis María Nicosia.
ARBITRO: Adrián Venturi.
En el primer tiempo Pereyra, Pobersnik, Díaz y Ríos, buscan una pelota aérea dentro del área de Ituzaingó.
Luis María Nicosia volvió a pisar el césped de la cancha de Villa Dálmine y recibió adhesiones y rechazos por partes iguales.



