Buenos Aires (Especial para NA por Luis Torres) -- Si existe un calificativo para caracterizar al gobierno de Néstor Kirchner en su primera semana de actividad es la coherencia interna entre dichos y acciones.
Si se parte de aquel discurso pronunciado cuando Carlos Menem renunció a presentarse en la segunda vuelta y se analiza el mensaje a la Asamblea Legislativa en consonancia con la arenga que pronunció el presidente el Día del Ejército, se puede observar que todo se articula de una manera precisa e inteligentemente pensada.
Se puede o no estar de acuerdo con estas posiciones, pero nadie puede negar la coherencia entre mensaje y acción.
El punto saliente de la acción política de estos primeros días fue el drástico descabezamiento de las cúpulas militares dejando afuera del servicio activo a 27 generales, 13 almirantes y 12 brigadieres, un hecho inédito por su trascendencia en la historia política del país.
Fueron múltiples las voces condenatorias de este acto, casi todas afines con el pensamiento militar tradicional pero se olvidaron que el presidente se ha autoimpuesto la misión de demostrar su inquebrantable voluntad de "renovación".
La renovación iniciada en la política con ministros generacionalmente jóvenes y de su más estrecha confianza se prolongó también al ámbito militar.
Por eso la protesta del general Brinzoni por haber sido desplazado en mayo en lugar de haberlo hecho en diciembre como hubiera sido la tradición, le dio pie a Kirchner para recordarle al militar, ahora retirado, que "no se puede agradecerle a nadie que respete la Constitución porque eso es una obligación".
Pero la respuesta de Kirchner a Brinzoni es una simple anécdota que será olvidada con el paso del tiempo.
Lo que no se puede dejar de lado es la definición que el presidente hizo en ese mismo discurso acerca de la misión de las Fuerzas Armadas.
Y este es un punto que se articula perfectamente con lo expuesto ante la Asamblea Legislativa.
El presidente les dijo a los militares en el colegio militar de la Nación al celebrerase el Día del Ejército que su gobierno se orientará hacia el "multilateralismo hoy debilitado".
También les dijo que el "terrorismo internacional" plantea "nuevas hipótesis de conflicto" y por último declaró formalmente que han quedado atrás los recelos con nuestros vecinos y la carrera armamentista que en otros tiempos enfrentó a Argentina con Chile o a Argentina con Brasil.
Si tomamos estos tres o cuatro aspectos del discurso ante los militares observamos que su adhesión al multilateralismo es una clara crítica a la reciente política unilateral de los Estados Unidos en la guerrra contra Irak que la llevó a cabo al margen del consejo de seguridad de las Naciones Unidaas.
Para este gobierno multilateralismo significa adhesión a las resoluciones de las Naciones Unidas por más que actualmente el organismo esté seriamente afectado y políticamente dañado.
Al mismo tiempo exhortó a los militares a examinar con inteligencia y nueva mirada al terrorismo internacional que es la verdadera hipótesis de conflicto del presente y del futuro inmediato y por último se refirió a la integración con los países del Mercosur y de latinoamérica.
Acaso estos conceptos vertidos en el Día del Ejército se conviertan en el eje de toda política de defensa y también de la política exterior del actual gobierno y esta es la coherencia a la que se aludía al comienzo de este análisis. Por eso el disciplinamiento al que fue sometido Brinzoni es apenas un episodio menor.
En otro orden, el Gobierno recién asumido apretó el acelerador en materia social.
Kirchner destrabó el conflicto docente en Entre Ríos, firmó un acuerdo con el gobierno de Formosa y le prometió 300 millones de pesos a De la Sota para concluir varias rutas y autopistas -especialmente la que une la ciudad de Córdoba con Rosario- en un gesto de alto contenido político puesto que el cordobés está a punto de enfrentar las urnas por su reelección.
No debe olvidarse aquí que De la Sota declaró públicamente su apoyo a Kirchner antes de que se produjera la crisis de Carlos Menem. Amor con amor se paga.
Sin embargo, existen todavía algunas áreas llamativamente demoradas en su resolución. Tal vez por la velocidad con que se resolvieron las primeras cuestiones o tal vez por la ansiedad de muchos analistas y opinadores, este es el caso de las fuerzas de seguridad.
Es probable que en estas horas se esté resolviendo cuál ha de ser el nivel del corte que aplicará al ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Beliz.
Lo cierto es que la cuestión de la seguridad y de la policía es altamente sensible y delicada y el desfiladero político por el que debe moverse el gobierno y el ministro es tan estrecho que un solo paso en falso puede poner en riesgo la vida y la hacienda de los ciudadanos.
Por eso, a la espera de encontrar los consensos necesarios, esta cartera motorizó la Ley Antisecuestros que está siendo tratada en el Parlamento.
En el área económica, tal vez donde la cuesta es más escarpada por lo que falta resolver, el presidente del Banco central, Alfonso Prat-Gay, patinó en falso con unas declaraciones que fueron calificadas por el gobierno como "desafortunadas y poco felices".
Quien le replicó a Prat-Gay su atrevimiento de haber dicho que pretender un dólar a 3 pesos era "un disparate" fue el Jefe del Gabinete y verdadero alter ego del presidente Kirchner, Alberto Fernández.
"Fueron declaraciones desafortunadas y poco felices. Me llamó por teléfono para pedirme disculpas y para decirme que esas afirmaciones habían sido sacadas de contexto", afirmó Fernández hace algunas horas.
Aparentemente con esto se dio por terminado el entredicho pero Prat-Gay, al perder su referente político que era Alfredo Atanasof, ha quedado a merced de los vientos patagónicos.
Donde se pronostican algunas tormentas es entre Roberto
Lavagna, que por estas horas ha elegido el más bajo de los perfiles, y el arquitecto Julio De Vido, quien ha llegado de Santa Cruz con los ímpetus de lo nuevo.
Se pudo detectar entre los dos alguna fricción por el tema de la tarifas y, dado el peso político de uno, Lavagna, y la amistad con el presidente del otro, De Vido, es probable que Kirchner en algún momento deba laudar.
Cuentan que el fulminante descabezamiento de la cúpula militar tuvo un inspirador que fue el arquitecto De Vido, a quien se lo señala como el hombre de máxima confianza de Kirchner.
Sin embargo, para evitar cualquier roce o suspicacia, el presidente está a punto de firmar un decreto en el cual fija las competencias e incumbencias del Ministerio de Economía y del Ministerio de Planificación.
En una palabra, les marca la cancha a cada uno de los ministros.
Finalmente, el controvertido tema del "super ente" que va a pilotear la reforma del sistema financiero tiene un respaldo legal, según comentan en el Ministerio de Economía, y es el artículo primero de la Ley de Emergencia Pública.
Como esa reforma del sitema financiero implicará la emisión de bonos, necesariamente deberá estar en manos del Poder Ejecutivo la conducción de ese "super ente" cuyo primer presidente y por un año será Guillermo Nilsen, el actual secretario de finanzas.
El organismo tendrá seis miembros, tres del Banco Central y tres del Poder Ejecutivo, y el presidente tendrá doble voto.
Estas explicaciones seguramente serán ampliadas en los próximos días para acallar las voces críticas acerca de que la reforma deberá quedar sólo en manos del Banco Central.



