Hay quienes consideran su obra como tradicionalista y para otros es vanguardista. Algunos lo clasifican como técnico y otros como un gran artista. Lo que no se discute que fue un hombre de Dios, cuyo pensamiento vibra en sus obras.
Nació en Cataluña el 25 de junio de 1852 y en este mes de junio culmina en Barcelona el año dedicado a su memoria. Fue el creador de una nueva arquitectura basada en las líneas curvas. El sostenía que la curva es la lína de Dios y la recta, la de los hombres. En sus construcciones la luz resbala sobre en los muros y nos proyecta sombras duras. Cuando le decían que su obra era "original", el respondía que la originalidad es volver al origen. Amaba la naturaleza y la supo plasmar con sus formas y colores sobre la piedra.
Al referirse al Templo de la Sagrada Familia decía: "Tengo sesenta y cuatro años y la mitad de ellos los dediqué a esta obra "le dedicó no solo su tiempo sino también la fortuna que ganó en otras obras. Es una basílica gótica de cinco naves, crucero, claustro y dieciseis gigantescas torres. Sus tres fachadas están dedicadas al Nacimiento, la Pasión y la Gloria de Cristo. En la cripta descansan sus restos.
La causa de su beatificación ya superó la etapa diocesana y en los últimos días ha ingresado en el Vaticano a la Congregación para la Causa de los Santos donde se estudiarán cinco posibles milagros en Europa y América atribuidos a su intercesión.
L.M.B.



