Buenos Aires (Especial para NA por Gabriel Profiti) -- Todo parece indicar que el Gobierno argentino deberá apelar a su mejor muñeca diplomática para mantener la alianza estratégica con Venezuela sin alterar el buen clima logrado con Estados Unidos, un eslabón clave en su pregonada reinserción en el mundo.
Esta misma semana, la tensión entre Caracas y Washington quedó exhibida cuando Hugo Chávez amenazó con expulsar de su país al embajador estadounidense, William Brownfield, por haber reclamado una compensación "justa" para las empresas privatizadas por la nacionalización de la telefónica CANTV.
Es cierto que ambos países tienen una fluida relación comercial, por la dependencia norteamericana del petróleo, pero Estados Unidos busca por todos los medios reducir esa carga -a través de fuentes alternativas- para tener más libertad de acción en sus cruces las autoridades de Venezuela e Irán (cuarto exportador mundial de crudo).
Esta escalada entre la Casa Blanca y el Palacio de Miraflores pone a la Argentina en la necesidad de actuar con cautela para no quedar en el medio, como ocurrió con los últimos pasos de la investigación del atentado a la AMIA.
La imputación de la Justicia argentina a ocho funcionarios iraníes causó un roce con Venezuela, al punto que le costó el puesto a su embajador de entonces Roger Capella y a Luis D Elía como subsecretario de Estado argentino. En contrapartida, la investigación obtuvo una rápida adhesión de Estados Unidos.
Por lo pronto, el gobierno argentino logró recomponer en los últimos tiempos sus relaciones con la administración Bush, pero aún no pudo disociar su imagen de Chávez en el primer mundo.
Un paso más en ese sentido dio Néstor Kirchner en la última cumbre del Mercosur de Río de Janeiro, cuando no condenó ni avaló el nuevo socialismo bolivariano, pero buscó asociar su figura a la del líder moderado de la región: el mandatario brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva.
ESTADOS UNIDOS
La asunción de Tomas Shannon como secretario adjunto para América Latina en octubre de 2005 y -más próximo- la llegada del embajador Earl Anthony Wayne parecen haber afianzado lazos que habían quedado muy debilitados con el Gobierno estadounidense tras la Cumbre de las Américas de 2005.
En aquella oportunidad, Néstor Kirchner quedó como uno de los cabecillas, junto con Chávez, de la revuelta contra el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), pese a que los gobiernos de Brasil, Paraguay y Uruguay -todos miembros del Mercosur- sostuvieron los mismos argumentos.
La salida del default, el pago a la deuda con el FMI y sobre todo el viaje que Kirchner hizo el año pasado a Nueva York en el marco de la Asamblea de Naciones Unidas contribuyeron a mejorar las relaciones con Estados Unidos.
Un coletazo de esa afinidad fue la decisión del Congreso de ese país de mantener el Sistema General de Preferencias (SGP) hasta fines de 2008 que permite exportar productos con beneficios arancelarios por unos 600 millones de dólares al año.
Por otra parte, el Gobierno republicano anunció que volverá a prestar atención a América Latina luego de haberse concentrado en la guerra de Irak desde 2003, aunque ahora el Capitolio está en manos de los demócratas.
Como sea, los voceros del gobierno argentino propalan que la relación con el partido que se perfila para ocupar la Casa Blanca a partir de 2009 son óptimas y ponen como ejemplo la afinidad entre dos posibles candidatas a presidente: la argentina Cristina Fernández y la estadounidense Hillary Clinton.
Para el Gobierno de Néstor Kirchner, especialmente para su ala moderada, es una meta de su política exterior estrechar los vínculos con Estados Unidos, sin llegar al alineamiento total alcanzado en la década del 90.
El respaldo a Venezuela para que obtuviera un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU -meta que finalmente no consiguió- y las condenas al "unilateralismo" estadounidense son una muestra de ello.
"Pero más allá de los vaivenes políticos la relación comercial con Estados Unidos ha sido estable en los últimos años", aseguró Dante Sica, titular de la consultora Acebeb.com.
La balanza comercial con Estados Unidos volvió a ser deficitaria en 2006 luego de un período de superávit iniciado con la salida de la convertibilidad, aunque los volúmenes son muy superiores a los exhibidos a comienzos de la década.
En 2003 las exportaciones argentinas a ese país fueron de 3.024 millones de dólares y las importaciones de 2.234 millones, en tanto que en los primeros 11 meses de 2006 las ventas fueron de 3.672 millones y las compras alcanzaron los 3.904 millones.
Las cifras del año pasado son un 9,5 por ciento y un 6,7 por ciento inferiores a las registradas hasta noviembre de 2005, de acuerdo con datos de Acebeb.com.
VENEZUELA
En cambio, la relación con Caracas creció en forma drástica: el gobierno de Kirchner firmó hasta antes de la última Cumbre del Mercosur 37 tratados con el de Hugo Chávez, o sea el 31 por ciento de los 119 tratados bilaterales que se suscribieron desde 1911, según un estudio del Centro de Estudios Nueva mayoría.
Es más, el comercio bilateral pasó de algo menos de 150 millones de dólares en 2003 a casi 700 millones en 2006 y de ese total aproximadamente 500 millones son ventas argentinas.
"Con Venezuela se creció mucho -apuntó Sica-, inicialmente por un acuerdo entre el Mercosur y la CAN (Comunidad Andina) y luego por el ingreso de Venezuela al Mercosur. Por otro lado, también influyó el gran poder adquisitivo de Venezuela gracias al alza de los precios del petróleo en los últimos años".
Los presidentes Kirchner y Chávez supieron mantener por carriles diplomáticos un roce importante que motivó el alejamiento del embajador Roger Capella, luego de que éste enviara a D Elía a la embajada de Irán a llevar su apoyo tras los nuevos resultados de la causa AMIA.
Ahora, Chávez se dispone a nombrar un sucesor para Capella y según revelaron fuentes argentinas con llegada a Caracas, el caudillo venezolano debe decidir entre dos nombres: uno más moderado, Roy Chaderton Matos y otro con mayor exposición, el general Carlos Martínez Mendoza.
Los partidarios de Chávez en la Argentina ya esperan el nombramiento de Martínez Mendoza y lo asocian a un relanzamiento de la relación.
Chaderton Matos, abogado y diplomático, fue canciller y embajador ante la ONU, Francia, Canadá y el Reino Unido, yMartínez Mendoza, es un militar que se desempeñó como secretario privado de Chávez y actualmente es el jefe del ente estatal de desarrollo de la región zuliana.



