Recientes investigaciones demuestran que la mayoría de la gente con sobrepeso posee un desequilibrio bioquímico que altera el metabolismo de ácidos grasos y la sensibilidad a la insulina.
La composición nutricional de la comida también puede influir en las secreciones hormonales e impactar para que los distintos tipos de azucares que consumimos se conviertan eficientemente en energía o para que se almacenen como grasa.
También se observa que cuando se sigue una dieta, el cuerpo naturalmente se defiende de la amenaza de hambre disminuyendo el metabolismo para conservar masa corporal. Por eso, la pérdida de peso mediante dietas ineficientes y no controladas resulta en primer lugar en pérdida de masa muscular magra. Por lo tanto, cuando uno quiere disminuir su peso debe hacerlo bajo las indicaciones de un profesional idóneo y de ejercicio adecuado al sobrepeso. Si estos parámetros no están controlados cuando uno vuelve a su dieta previa vuelve a subir los kilos que perdió o, probablemente, suba más kilos. Este efecto "yo-yo" además aumenta el riesgo de ataques cardíacos, trastornos cardio-vasculares, osteoartritis, diabetes, ciertos tipos de cáncer y demás alteraciones.



