Buenos Aires (Especial de NA por El Implacable)-- El directivo e integrante de la Comisión Revisora de Cuentas de Independiente, Héctor Maldonado se mostró "chocho" en los ultimos días con Hugo Moyano, su hijo Pablo y con Don Julio.
¿Motivo?
Marchan viento en popa las obras en el polideportivo Santo Domingo, así como las gestiones para los partidos "Revival" con los equipos de Centroamérica.
Pero no tan contentos se los ve a los de la Lista Roja con la erogación inicial por las obras en el estadio que –dicen- no se sabe cuánto van a terminar costando.
En otro orden, las noticias "varias" relacionadas con el club de Avellaneda tienen que ver con la solidaridad.
Dos veces en enero, Independiente se solidarizó con los chicos y salió a donar juguetes con sus figuras.
Oscar Ustari, Daniel Montenegro y Juan Eluchans repartieron "chiches" en la sala de oncología Hospital de Niños "Jesús de Praga", ubicado en la capital salteña.
El pasado 9 de enero, Osky, el Rolfi y Lucas Pusineri, donaron más de 500 juguetes en Comedores y Hospitales de Mar del Plata.
--Dramas de los aspirantes a "científicos"--
¿Problemas en el Conicet?
¿Y qué tiene que ver con el deporte?
A ver, los protagonistas sí están vinculados, fundamentalmente con el fútbol.
Caraujo es conocido.
Como relator, muchos lo recordarán como "El Crazy"
Miembro no es fácil de ubicar por ese nombre. Pero se cuenta que Caraujo lo llamaba así y el otro se enojaba.
Resulta que ellos tienen una escuela.
"De Ciencias".
Una escuela "superior".
Que se ocupa de difundir las "ciencias" deportivas (por eso la alusión al "Conicet").
Porque algunos deportes son ciencias exactas, esos en los que intervienen los relojes, cuestiones de tiempos, números.
Y después entran la medicina, alimentación, química, etcétera, por eso han de ser "ciencias".
Está ahí en Suipacha y Rivadavia.
Y los que cursan quieren ser periodístas, no tanto científicos.
Ahí cobran cuotas, según uno de los flamantes informantes de esta columna.
Resulta que se han puesto "saladas".
Así que hasta se armó un centro de estudiantes.
Imagínese cómo le cayó eso a uno de los dueños, el que dice por radio que los periodistas no deben gozar de vacaciones anuales y al mismo tiempo proclama cada vez que puede que es "peronista".
"El viejo se quiere matar", nos dijo el nuevo informante, quien será identificado en "temporada baja".
--Flor de lío-–
Todo comenzó con una simple carrerita para los nenes de la colonia.
Allí en Parque Avellaneda.
Siempre las colonias traen líos.
Pero este es mayúsculo.
Resulta que la carrera de "cross" se realizó un domingo.
Y al secretario de deportes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Claudio Andrilli, se le ocurrió ir a verla.
Entonces se interesó por observar las instalaciones del polideportivo, que depende de su área.
En especial porque recientemente se destinó una importante partida de dinero para su reparación y remodelación.
Dicen los que organizaron la carrera –atletas que se entrenan en la pista del lugar- que el funcionario estaba asombrado.
"Esto es un desastre. Chicos, ustedes deben querer mucho al Parque para venir siempre acá y desplegar sus actividades. Pero esto está muy mal".
Acto seguido, Andrilli quiso ver al director del Parque.
El hombre estaba por allí, jugando al tenis.
Actividad lógica para un domingo por la mañana.
Pero tuvo que dar explicaciones por el estado general del lugar.
Por qué no se arregló esto, por qué aquello funciona mal, por qué se alquilan canchas de fútbol a 150 pesos, eran algunas de las preguntas, según se filtró del diálogo.
El Parque fue intervenido.
Pero han impuesto una suerte de "manu militari".
Si antes entraba cualquiera a cualquier hora y las luces iluminaban el predio toda la noche y la madrugada también, resulta que hoy día cierran todo con cadenas y candados y apagan las luces.
La excusa: no funcionan y las tienen que arreglar. Los trabajos durarán hasta el 15 de marzo.
Todo muy raro y lo más extraño son los horarios que impuso "la intervención".
Antes de las 20:00 se cierra todo cuando las actividades siempre fueron hasta las 21:00 o más.
El colmo fue la reacción del director, quien sigue dando vueltas por allí a la espera de su destino.
Porque una tarde se acercó a un grupo de atletas y les dijo que en adelante debían tener cuidado de que no les desaparecieran pertenencias de la pista.
Sus interlocutores lo interpretaron como una amenaza, como que iba a mandar ladronzuelos y se armó flor de discusión, a los gritos.
Solución, ninguna.
Puros líos.



