Ahora que ya morí. ¿Qué sucede? No entiendo, sólo sentí un dolor fuerte en la cabeza, mareos … y ahora estoy tan confundido.
¿Qué pasa? Por qué mi esposa corre y llora? … Dicen que morí, pero… no! Estoy aquí. Pero ellos no me ven y no puedo abrazarlos.
Oh, ya veo, están trasladando a alguien en un coche fúnebre... ¡Soy yo mismo! Qué extraño. Veo a mi familia con gran dolor, todos lloran, pero, solo yo los veo, ya no siento dolor ni tristeza, es como ser un espectador.
Pasan los días, mi familia regresa a casa sin mí, les he dejado un gran vacío. Ya alguien ocupa mi puesto de trabajo, todo vuelve a ser como antes, corren, atienden llamadas, hacen pagos, envían documentos, firman planillas, se ríen, conversan, en fín, es como si nunca hubiese faltado yo. ¡Qué bien! Algunos compañeros se acuerdan de mí a ratos y lamentan que ya no esté.
Sin embargo, en mi familia, el vacío persiste. Mi esposa llora, está confundida, no sabe qué hacer sin mí. Mi hijo pequeñito pregunta: ¿Dónde está papá? Y mi esposa le dice que en el cielo. Mi hija 8un poco mayor), acaba de comprender dolorosamente lo que es la muerte, no deja de llorar, no quiere ir a clases, no se puede concentrar, tampoco come.
Mi perro, se paró en la puerta, con la mirada fija y de ahí no hay quien lo saque, come, bebe agua y regresa a su puesto, con una actitud de espera interminable.
Pasa el tiempo, mi hijo cumple 2 años y yo no estoy, él se aferra a su mamá, se ha vuelto tímido y retraído, no hay una figura paterna para él, ya papá no está más. Mi hija ya de 6 años casi no habla, a veces su mamá la encuentra llorando, bajó mucho las notas y no muestra interés por nada.
Mi querida esposa, con toda la carga sobre sus hombros; la responsabilidad de criar a dos hijos pequeños, sin embargo, tiene que sonreír para darles fortaleza.
Ya pasó un año y todo sigue igual en casa, el vacío, la tristeza. En la empresa donde trabajaba ya nadie me nombra, y todo sigue igual sobre la marcha.
¿Sabés que dijo el forense? ... Que morí por estrés. En mi cerebro reventó una vena por una subida de tensión que me dio cuando me llamaron de mi trabajo y me dijeron que de los 10 embarques que tenían que llegar, sólo llegaron 7.
Ahora me doy cuenta que para la empresa en que trabajas siempre serás uno más, completamente reemplazable en cualquier momento, pero que para mi familia era único e irreemplazable.
Tu que estás leyendo esto: ¡Por favor! ... Dedícate a lo que de verdad es importante. Todos necesitamos un trabajo que nos permita vivir con dignidad y cubrir nuestras necesidades básicas. Pero no te entregues a una empresa, hasta el punto de olvidarte de tu familia. Entrégate a tus seres queridos.
Besa a tu esposa o esposo, a tus hijos, abraza a tus padres y hermanos; llama a tus amigos. Es a estos seres a quienes de verdad le harás falta cuando ya no estés.
NUESTRO PASO POR LAS EMPRESAS ES TRANSITORIO... NUESTRA FAMILIA ES PARA SIEMPRE !!!.



