Realmente la inconciencia da para todo y al decir de los vecinos que realizan justo reclamo, remedando aquella famosa publicidad que decía ¿para qué le habrán puesto caballos?, se refiere a una situación insólita que están viviendo pobladores de los barrios Santa Florentina y Malvinas, en especial de la gente de la esquina de Bravo y Vigalondo.
El relato parece increíble pero denota una falta de respeto a las más elementales normas de convivencia: todos los días, numerosos caballos salen a recorrer las calles para alimentarse pastando en los jardines donde además los caballos hacen sus necesidades como si estuvieran a pleno campo.
Cerca, a metros de allí, en un predio cercado, los animales son encerrados cuando cae la tarde.
Quien tenga poder de decisión al respecto debe tomar las medidas conducentes a que se dé por terminada esta situación que pone mal a la gente que con tanto esfuerzo está embelleciendo sus viviendas, las cuida, y sufre por esto que atenta contra la libertad del ciudadano que aspira a vivir en un mundo normal, cosa que la presencia de los equinos no lo permite.
Es de esperar que la solución llege lo más pronto posible.



