Diariamente, a cualquier hora del día, observamos cuantos niños, cuantos jóvenes, y cuantos abuelos, están tristes, abandonados, desesperados y nos preguntamos ¿como puedo ayudar, si son tantos? No solo pasa en nuestra ciudad, también en el resto de nuestro país y del mundo. ¿Porque estarán así? Será por abandono, falta de cariño, padres separados, falta de trabajo, mala alimentación, enfermedades, etc. ¿cuantas cosas feas y horrorosas?, ¡no!
Ahora, yo me hago y les hago a cada uno esta pregunta ¿uds piensan que nuestro amado Jesus cuando caminaba por la tierra estaba siempre feliz? ¡No! porque lo que a El mas lo entristecía era ver en la gente su mal comportamiento y los graves problemas que el pecado ocasionaba en sus vidas. Pero a pesar de estar rodeado de gente pecadora, el Señor no los abandonó, se acercó a ellos, y les enseñó la Palabra de Dios, para que pudieran encontrar una salida a sus problemas.
El se acercaba tanto a los niños, como a los jóvenes, como a los ancianos y los bendecía, aun cuando algunos los despreciaban. El caminaba kilómetros trabajando todo el tiempo para el bien de otros.
Queridos lectores, Jesús desea que tanto Uds. como yo, ayudemos a quien lo necesita, hoy mismo, ¡ya!, podemos encontrar un niño, a un joven, a un adulto o a un anciano en una esquina, en tu barrio, en tu escuela, o lugar de trabajo, donde quieras que tu vayas, no dudemos en brindarle nuestra ayuda por mas pequeña que sea, veras que te sentirás feliz.
Jesús nunca dejó que las grandes multitudes le desanimaran, como para no ayudar a personas individuales.
En La Biblia busquemos en Lucas cap. 8 ves. 40 al 56 y veamos como obró con La hija de Jairo, y la mujer que tocó su manto.
Leemos que una multitud lo esperaba y sin embargo, El se tomó el tiempo de ministrar a un hombre y una mujer en necesidad. Jesús nos llama a hacer lo mismo.
Pero al ver nosotros las grandes multitudes de hoy, podríamos decir ¿como podremos ayudar a tantos? Hagamos cada uno lo que podamos, para ayudar a una persona a la vez y Oremos, clamemos, al Dios altísimo, por su guía, oremos por cada una de esas personas con el corazón, con mucha fe, y dejémosle a Dios el resto. Nos sentiremos mejor.
Para esas personas que dudan del todopoderoso, yo les aconsejo no duden mas. Dios padre, Dios hijo, Dios espíritu santo, son realidad, viven y reinan. ¡Acéptelo hoy mismo en su vida y verá que a pesar de las dificultades que pueda tener todo lo ayudara a bien. ¡Recuerden Dios es amor! Y quiere ayudarlo y bendecirlo a través de Jesús, como hace 2000 años.
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga! …………….. Mirta Dappiano
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