Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires mantiene el estado de alerta por la crecida del Río Paraná, que ya provocó la evacuación de algunas familias en Ramallo, donde las aguas alcanzaron la cota máxima. Aseguran, sin embargo, que la situación no es preocupante.
Ante ello, el director general de Defensa Civil, Alberto Trípodi, y el director de Operaciones de ese organismo, Salvador Ingrassia, viajaron a la zona del Delta para evaluar, junto con efectivos de bomberos y Prefectura Naval Argentina, el estado de situación de los ribereños.
La situación es más grave en San Nicolás y Ramallo: en el primero de los distritos el problema fue generado por las lluvias que comenzaron a caer el lunes, mientras que el Río Paraná ya superó la cota de alerta -de 4 metros- y empeorará en caso de que alcance los 5 metros. Aunque Defensa Civil local informó que hubo unos 200 evacuados, a nivel provincial contaron entre 160 y 170 víctimas del temporal.
En Ramallo, en tanto, ayer por la tarde había seis familias evacuadas por la crecida del río debido a que el agua "ya está a nivel de evacuación". El escenario se debe al drenando del norte del país, que también afecta a Rojas y Arrecifes.
Jorge Traversa, funcionario de Operaciones de Defensa Civil bonaerense, aseguró a Anpress que las autoridades trabajan en "la parte preventiva y analizan las repercusiones por el agua que llega de otras provincias", a la vez que recordó que a principios de mes se firmó un acuerdo con el Minsiterio de Desarrollo Humano para actuar de la forma más rápida para asistir a los damnificados.
Aunque el Servicio Meteorológico Nacional advirtió a media mañana que las lluvias y tormentas persistirán hasta hoy los analistas confían en que "la situación está estacionada".
Para la zona del Delta, donde habría que evacuar a miles de personas, el agua apenas llega a la mitad de la cota para que se declare la alerta: "No se ven riesgos en San Fernando, Tigre y San Isidro", dijo Traversa, aunque aclaró que "cuando cae mucha lluvia la emergencia es automática".
En Tigre, por ejemplo, el Río Paraná se encontraba a una cota de 1,40 y estacionado, mientras que la emergencia llegaría recién a 3,30 metros.
En Campana, la situación por el momento no es alarmante, según explicó el titular de Prefectura, el prefecto principal Pereyra. En las últimas horas, el nivel del río, estuvo rondando el metro y medio, pero el alerta recién se declara a los 2,25 metros y la evacuación a los 2,40 metros.
"Estamos llevando a cabo nuestro plan de inundaciones, realizando patrullajes continuos, haciendo llegar la información correspondiente a la gente, para estar preparados por si ocurre algo", explicó Pereyra, quien estuvo en las últimas horas en la zona del Blondeau, lugar que podría verse afectado por una crecida.
"No queremos alarmar a la gente, pero queremos estar preparados y contar con la mejor información", concluyó.
La crecida del Parana afecta sobre todo a Rosario y Entre Ríos.



