Desde las últimas horas del domingo, trabajadores nucleados en la UOM que se desempeñan en la empresa Sintermetal están realizando un paro de actividades, debido a un cambio en el sistema de turnos que esta tratando de implementar la empresa.
Durante la jornada de ayer, a primera hora de la mañana, se realizó en la delegación del Ministerio de Trabajo local, una audiencia de conciliación entre las partes, a la que no asistieron los representantes de la empresa, quienes adujeron "que no estaban dadas las condiciones de seguridad, para que asistieran". "La empresa no se hizo presente diciendo que no tenía las condiciones de seguridad para venir, algo que nos sorprende. Es una total mentira lo que aduce la parte empresarial", aseguró Abel Furlan, secretario adjunto de la UOM y quien encabeza las negociaciones por parte del gremio, junto a Armando Decoster y Mario D´Alessi. Los tres estuvieron en la noche del domingo en la puerta de la planta, cuando el conflicto terminó de desencadenarse luego de que la empresa enviara telegramas de despidos a la mayor parte de los 125 trabajadores metalúrgicos que allí se desempeñan. "Desde hace una semana veníamos realizando una retención de tareas de dos horas por turno, pero desde la noche del domingo realizamos un paro total de actividades, que mantendremos hasta que la empresa deje de lado su postura unilateral y busque una solución conjunta", aseguraron representantes de los trabajadores, que en su mayoría son mujeres.
"Hacemos responsable a la empresa de esta situación que está afectando a la totalidad de los trabajadores y sus familias. Vamos a continuar frente a la empresa esperando que los empresarios reflexionen. Esto tiene un costo social que es pura responsabilidad de Sintermetal", concluyó Furlan.
Luego del fracaso de la audiencia de ayer, el doctor Dario Cingolani, titular de la Delegación del Ministerio de Trabajo, fijó un nuevo encuentro para hoy a las 13.00 en donde se espera poder contar con todas las partes.
El problema se inició cuando la firma decidió cambiar el sistema de trabajo y turnos, pasando a un sistema de cinco días de trabajo y dos de descanso, algo que los trabajadores rechazaron.



