Lorenzo Pepe
Diputado de la Nación (MC)
Secretario General Instituto Juan D. Perón
Hoy se cumplen 25 años de la finalización del conflicto bélico que las autoridades del gobierno de facto habían iniciado el 2 de abril de 1982 con el objetivo de recuperar la soberanía de las Islas Malvinas frente al gobierno de Gran Bretaña.
Un contingente británico de 600 hombres había derrotado la guarnición argentina en Goose Green, en Malvinas del Sur y ya la situación se había vuelto irreversible, sobre todo porque los ingleses tenían el control de Puerto Argentino.
Entre el comandante inglés, Jeremy Moore y el gobernador militar en las Islas, Luciano B. Menéndez, se estableció el alto el fuego y se acordaron los términos del fin de la guerra.
Con respecto a ese 14 de junio, un ex combatiente dice: Ese día no fuimos pocos los que lloramos de impotencia, de pena, de rabia". El ex combatiente pertenecía al Regimiento de Infantería 1 Patricios y recuerda un momento especial, cuando se dirigían a Puerto Argentino pasando por los controles del enemigo, en el que entonar la marcha "El Uno Grande" que los identificaba, les hizo tomar conciencia de su propia dignidad. Transcribimos sus palabras:
"Sucedió en uno de esos altos que hacíamos en el camino, en una de esas requisas, que ya sea por saturación del trato indigno, por afirmación de nuestra identidad o sabe Dios por qué razón, espontáneamente, la Compañía entera comenzó a entonar las estrofas de "El Uno Grande" frente a la mirada desconcertada del enemigo inglés. En principio, algunos pocos.
Lentamente nos fuimos incorporando todos los demás. Se respiraba la honra en el aire frío de la mañana.
Rápidamente, de todas las tiendas de campaña apostadas al costado del camino, salían los ingleses armados. Algunos soldados cargaban y apuntaban tratando de intimidarnos, de silenciarnos. Por el contrario, con el transcurrir de las estrofas la marcha se rugía, se escupía con bronca a la cara del enemigo vencedor."
"Aprendí que el vencedor no siempre es aquel que empuña el arma contra el desarmado cuando éste lo supera en templanza y en coraje. Comprendí también que la dignidad no puede ser acallada y que, por el contrario, es una condición con la cual se debe vivir y que se manifiesta en las acciones de los hombres de honor: a veces, cantando; otras, rugiendo".
El testimonio del licenciado Roque Cundari, Combatiente de Malvinas nos hace desear abrazar a este valiente héroe de nuestra Patria sobre nuestro pecho.
Hoy como hace 25 años, nos duelen los 640 muertos y los 1.300 heridos.
A ellos, la gloria eterna.



