La Plata (Especial para NA, por Marisa Alvarez) -- Total y definitivamente compenetrados con la ansiedad que las elecciones porteñas y en Tierra del Fuego provocan en la Casa Rosada, aunque con el toque mínimo de frialdad que otorga la condición de espectador, los dirigentes del kirchnerismo bonaerense -faltos además de cualquier mínima señal relativa a sus intereses directos- se dedicaron de lleno en los últimos días a las especulaciones sobre las posibles consecuencias de los resultados de esos comicios.
Y en ese paisaje, terminó dicha en voz alta una convicción que no es nueva en ese universo dirigencial pero la mayoría callaba: "la importancia decisiva que, en términos electorales, tendrá la provincia de Buenos Aires para la continuidad y consolidación del proyecto del Presidente".
Las evaluaciones sobre el resultado de la elección del jefe de Gobierno porteño están centradas en la relatividad de la derrota del oficialismo que la dirigencia bonaerense da por segura, encuestas y pronósticos propios mediante. Entienden que si Daniel Filmus cosecha hoy un 40% o más de los votos, podrá hablarse de "una elección decorosa" y hasta habrá motivos para "festejar". Y que si el candidato de la Casa Rosada no alcanza ese nivel, "habrá que preocuparse".
Pero pronto, en cualquier conversación -a las que se prestaron con regodeo en los últimos días intendentes, legisladores, funcionarios y referentes del oficialismo bonaerense- esos matices quedan de lado para un pronóstico extendido: la derrota será categórica, y por lo tanto, dura, creen.
¿EN VISPERAS DE OTRAS DERROTAS?
Y creen más. Entienden que la porteña podría ser la primera de una serie de caídas electorales en cadena. "Todavía faltan elecciones distritales muy difíciles antes de los comicios presidenciales de octubre", recuerdan, para enumerar las que consideran como muy probables derrotas del kirchnerismo. Hablan de los comicios para gobernador de los distritos más poderosos -aparte de Buenos Aires, claro- en términos poblacionales y económicos: Santa Fe, Córdoba y Mendoza.
Comentan que en los pagos de Reutemann el socialista Hermes Binner mantiene, "en la encuesta más favorable para el gobierno", una diferencia a su favor de 15 puntos frente a los hombres del Presidente, Agustín Rossi o Rafael Bielsa. Advierten que Córdoba, si sigue gobernada -como probablemente ocurra- por el sector que conduce el peronista José Manuel De la Sota (que impulsa para gobernador a Juan Schiaretti), "será siempre un territorio hostil para Kirchner". Y señalan que en Mendoza "las cosas no están fáciles", en la elección provincial, para el radical que la Casa Rosada prefiere para el segundo término de la fórmula presidencial, Julio Cobos.
LA IMPORTANCIA DE UNO MISMO
La elección del gobernador de Tierra del Fuego, por lo demás, hubiera pasado desapercibida si los dos candidatos que compartían el respaldo del kirchnerismo hubieran llegado al ballotage. Pero la posibilidad fuerte de que Fabiana Ríos gane hoy esos comicios, convirtiendo a Tierra del Fuego en la primera provincia gobernada por el ARI de Elisa Carrió, concentró el interés de los políticos oficialistas bonaerenses.
Las evaluaciones derivan entonces hacia una conclusión obvia a esa altura. "Mantener el gobierno de la provincia más importante del país bajo el signo del oficialismo" y "aportar un caudal de votos a la fórmula presidencial que garantice un contundente triunfo a nivel nacional" son las misiones trascendentales que los kirchneristas bonaerenses entienden que les ha asignado este momento de la historia política.
Aunque no todos se animen a decirlo en estos términos, creen los bonaerenses que el futuro del proyecto de Néstor Kirchner está en sus manos, y en lo que hagan o dejen de hacer por él.
NADA CAMBIA
Sin embargo, esos mismos dirigentes no alientan expectativa alguna de que la "metodología K" vaya a variar un milímetro cuando llegue la hora de armar la estructura y definir las candidaturas bonaerenses; decisiones que continuarán centralizadas -admiten estar seguros de ello- de manera excluyente en los despachos cercanos al del Presidente. Más aún. Los que tienen cuotas de poder institucionales y aspiran a mantenerlas -y promocionan que, desde esos espacios y con sus tropas, "garantizarán el triunfo" del oficialismo-, temen que Kirchner les complique la vida bendiciendo a otros candidatos por sus mismos cargos, otorgándoles el uso de las boletas de un Kirchner y de Scioli.
El dato que aparece soslayado en esas evaluaciones -al menos en lo que se dice en voz alta- es que hace más de medio año que el Presidente tomó decisiones.



