Seguramente nadie hubiera esperado llegar al partido decisivo por el ascenso a la Primera «B» con el clima generado en las últimas horas, después de toda una temporada donde se vivieron grandes momentos, porque se fueron dando situaciones impensadas para un Villa Dálmine que había vivido los últimos años sin matices, simplemente manteniéndose en la mediocridad, sin lograr asumir el rol de protagonista que todos los campanenses le exigen al equipo.
Pero una serie de circunstancias encadenadas fueron mellando relaciones, que por impericia de dirigentes, que dejándose llevar por todo lo nuevo que significaba estar manejando un club, no supieron medir si los pasos que daban eran positivos o no y la inexperiencia de un técnico que queriendo hacer sus primeras armas en el club de sus amores, no supo adaptarse a una divisional que es la cuarta del fútbol argentino y está, en consecuencia, muy lejos de métodos y sistemas empleados en Primera, han arribado a una instancia lamentable, precisamente cuando todos, absolutamente todos, deberían estar unidos y empujando al equipo en esta difícil situación, donde aún quedan esperanzas para alcanzar el gran objetivo que es el ascenso.
Las consecuencias de esta situación seguramente recaerán en primer momento sobre los jugadores, quienes deberían estar sintiendo el apoyo total e incondicional y sin embargo llegan al día «D» con la incertidumbre de no saber quienes jugarán o quién los dirigirá en la hora de la verdad. Luego también estarán sufriendo los coletazos de esta crisis los hinchas del «violeta», que como hacía mucho tiempo se volcó a la cancha para apoyar a un equipo que logró despertar nuevamente el entusiasmo y por sobre todas las cosas la ilusión y aunque en los últimos partidos dejó escapar posibilidades inmejorables, todavía cree en él y lo sigue apoyando y bancando. Por último llegará el momento del balance, donde las partes deberían aclarar las posiciones, aunque tal vez cuando eso llegue, ya sea demasiado tarde y el daño hecho demasiado grande.
Para esta tarde es toda una incógnita saber como se alineará el primer equipo, porque por un lado en la conferencia del jueves Basualdo anunció que hoy estará Iparraguirre armando la formación y en contrapartida el presidente Arce anunció que ninguno de los dos tendrá esa responsabilidad porque ambos dejaron de pertenecer a la entidad y que Carlos «Pitu» Gómez será el encargado de dirigirlo. Si quedó confirmado que Pedro Troglio y Mario Pobersnik serán de la partida, ya que también ellos integraron la concentación llevada a cabo en el Camping de ASIMRA, en Los Cardales.
Lo que si es cierto, es que el equipo de nuestra ciudad deberá ganar por más de un gol para coronarse Campeón de la temporada, ya que en caso contrario, si lo hace por un gol, igualará el marcador por haber perdido por esa diferencia en el partido de ida y habrá que ir al alargue de treinta minutos con «gol de oro» y si aún allí no se produce el desequilibrio, tiros desde el punto del penal definirán el pleito. Por supuesto que un empate o el triunfo al término de los ‘90, significarán la automática definición a favor de Colegiales.



