Ocho policías bonaerenses fueron expulsados de la fuerza, entre ellos el teniente acusado de abusar, balear y dejar en coma a una adolescente en Necochea, según informó ayer el Ministerio de Seguridad bonaerense.
La decisión fue tomada por el titular de la cartera, León Arslanian, tras una investigación de Asuntos Internos, que descubrió la implicación de los expulsados en distintos ilícitos.
Uno de ellos es el teniente Pablo Porcu, quien en la madrugada del 7 de junio pasado intentó abusar de la adolescente Romina Benavidez en un boliche de Necochea y le efectuó un disparo en la cabeza, dejándola en estado de coma hasta hace unos días, cuando mejoró.
Además, se decidió la exoneración del teniente primero Fabricio González, el sargento Mario Medina y del oficial Fabián Pereira, por su vinculación con el asesinato de un vigilador acontecido el 4 de noviembre de 2006, en San Martín.
Otro de los casos, que terminó con la expulsión del teniente Alfredo Verdún, ocurrió en febrero pasado, cuando según se comprobó el policía le solicitó dinero al padre de un menor detenido en la comisaría de Grand Bourg, para arreglar la causa y mejorar su situación.
En tanto, idéntica sanción correspondió para el ex teniente Diego Martín Di Bella, a quien se adjudicó, junto con otros cómplices, un robo a un matrimonio de jubilados en Capital Federal, donde murió uno de los ancianos.
Por último, se exoneró a Juan Ramón Mendiola Huranca, oficial de servicio de la Comisaría 1era de Escobar -ex oficial de la comisaría de Campana-, quien atendió el 9 de diciembre pasado a una docente que quería denunciar que le habían robado su automóvil de la vía pública. Como el rodado ya había sido encontrado semidestruido, el sumariado le solicitó dinero con la "excusa" que era la única vía para darle celeridad al trámite.
La sanción impuesta en todas las resoluciones es la más severa de las contenidas en el régimen disciplinario policial e implica la separación definitiva de la fuerza, la pérdida de todos los beneficios inherentes al cargo y un obstáculo casi insalvable para volver a desempeñarse en cargos públicos.



