En el acto del día de ayer el encuentro de mujeres expuso la Lic. Mabel Fernandez, de lo cual brindamos un resumen.
" Cuando, en la historia del ser humano, la agricultura fue nuestro medio de vida, varones y mujeres producíamos juntos. Con la revolución industrial, llegó la división sexual del trabajo: varones para producir y mujeres para reproducir. Varones en el mundo público y mujeres en ámbito privado. Con la llegada de la globalización, una vez más lo económico cambia las relaciones entre las personas: varones con una sola jornada laboral y mujeres con doble jornada laboral: como trabajadora extradoméstica remunerada y como trabajadora doméstica: como esposa, madre y ama de casa.
La sociedad le exige al varón el perfil del héroe: correr riesgos, competir, ganar, dominar. La sociedad le exige a la mujer: nutrir, sostener, contener, ocuparse de los otros, "ser para los otros".
Tanto para el desempeño del trabajo fuera del hogar, como para puestos de liderazgo, se necesitan ciertas herramientas que las mujeres deben procurarse aprender, ya que las tareas del hogar no preparan para ello.
El Psiconálisis, en su entrecruzamiento con los Estudios de Género investigan estos temas y descubren que, a pesar del esfuerzo de ambos géneros para convivir, se produce un malestar en ambos, que lleva hasta la enfermedad fisica y el desgaste mental. Para poder desempeñarse en roles menos tradicionales, las mujeres deben hacer un trabajo psíquico para construir dentro de sí: el juicio crítico y el deseo hostil diferenciados Deben hacer una lectura acertada de la realidad externa y tolerar la frustración, las empresas e instituciones deshumanizadas y las reglas del mundo público. Deben poder armar dentro de si, el deseo de saber y el deseo de poder. Poder que implica no sólo el dominio de sí y el dejarse dominar (en lo cual la mujer tiene mucho entrenamiento); sino también el poder afectar el comportamiento de los otros, no sólo los de su familia. Para poder ser líder, se debe convencer a otros para que, de buen ánimo, cumpla los objetivos marcadas por el-la que conduce, se debe poder administrar recursos. Conducir, mandar, dirigir, ser jefe-a.
Para lograrlo, se deben vencer ciertos temores: a sufrir humillaciones, al éxito, a volverse masculina, a agredirse a si misma, al sentimiento de culpa por superar a la madre y por dejar a su familia en pos de construir un deseo propio.
Pero las mujeres tardan 11 años más en llegar a puestos de liderazgo que los hombres y ganan el 46 % menos. Sólo el 2 % de las empresas en Arg. son de propiedad de las mujeres. Al ejercer el poder no se reconocen en conductas como el desafio, el riesgo y la rudeza. Trabajan a un ritmo estable, se hacen tiempo para sus actividades familiares, prefieren negociar para que las dos partes puedan ganar, preveen los tiempos que lleva cada actividad, tienden a ejercer un liderazgo en red, en lugar que dirigir desde arriba. Se requiere que los varones participen de los cambios, y se involucren con las tareas del ámbito doméstico. Se requiere una concientización de los modos de crianza de los niños y niñas. Se requiere la integración de valores femeninos en todas las instituciones, expresado en alianzas de cooperación entre los géneros.
Y que las estados contemplen estos temas en sus políticas públicas.
Las autoras que se ocupan de esto cuentan que en nuestro país el liderazgo típicamente - femenino aún no es tan notable, ya que aún muchas mujeres dirigen con las herramientas y debilidades de los varones, hemos logrado mucho, pero aún todos y todas sentimos malestar. El mundo será más justo y agradable para vivir, cuando podamos resolverlo".



