Como ya dijimos, la Santa Imagen de Nuestra Señora de Luján es la de María Inmaculada. Sin embargo, por toda su historia, Ella ha tenido cualidades propias que fue adquiriendo a partir de las vestimentas que fueron donadas a la Virgen por las plegarias atendidas. Su vestimenta se caracteriza por ser celeste y blanca, dado que éstos son los colores de la advocación de la Inmaculada Concepción. Y si bien la imagen "viste rojo y azul cuando se la comenzó a vestir con vestiduras superpuestas privaron los colores azul y blanco, que en España quedaron como los símbolos de la Inmaculada Concepción, para indicar la pureza, la Claridad y belleza de su alma"
Una de las más bellas descripciones de la Sagrada Imagen es la realizada por el padre Jorge María Salvaire; en ella puede leerse:
- "La imagen de Nuestra Señora de Luján es pequeña en altura; mide unas 17 pulgadas. Por estar vestida (…) con ricas vestiduras independientes de la misma talla, sus manos cuello y rostro, cuyas facciones son menudas pero bien proporcionadas. El rostro es óvalo. El semblante modesto, grave y al mismo tiempo dulcemente risueño, conciliando a la vez benevolencia con su irresistible atractivo, y respeto con su majestad de Reina y Gran Señora. La frente es espaciosa; los ojos claros y azules; las cejas negras y arqueadas; la nariz algo aguileña, la boca pequeña y recogida,
los labios iguales y encarnados cual rosa, las
mejillas sonrojadas. (...)
Mira un tanto a la derecha. El color del rostro
aunque muy agraciado, es un tanto amorenado,
en lo cual se asemeja igualmente a otros simulacros de los más célebres de la cristiandad (…) Tiene sus delicadas manos, asimismo bien
formadas, juntas y arrimadas al pecho, en ademán
o movimiento de quien humildemente ora.
Los pies de la Santa Imagen descansan sobre
unas nubes, desde las cuales emerge una media
luna, que tradicionalmente se pone debajo de la Inmaculada y luego como jugueteando entre aquellas nubes, descuellan cuatro graciosas cabecitas de querubes (ángeles) con sus pequeñas alas desplegadas color ígneo".
Con respecto a la cobertura de planchas de plata realizada a la imagen original para evitar su desintegración, hay dos versiones: algunos historiadores afirman que fue en los tiempos del padre Jorge Maria Salvaire y otros aseveran que fue una decisión del obispo de La Plata, Monseñor Juan Nepomuceno Terrero, en 1904. Pero si bien no hay datos exactos de la época, el procedimiento fue el mismo, ya que la imagen ya tenía 270 años de antigüedad y era necesario recubrirla para no perder tan milagrosa efigie. Antes de recubrirla, se hicieron varias tomas fotográficas y se sacó un molde para poder realizar las réplicas. Hoy el molde y varias de las primeras réplicas se encuentran la ciudad de La Plata.
La fiesta de Nuestra Señora de Luján se celebra el 8 de mayo conmemorando el día de su Coronación Pontificia que significa que María es Reina Celestial y Madre Nuestra. Hay que agregar que con motivo de esta celebración, en el año 1887, el padre Jorge María Salvaire le colocó a la Sagrada Imagen la Rayera y la aureola de las doce estrellas, para distinguir a Nuestra Señora de Luján de otras Imágenes de la Inmaculada Concepción de María.
Asimismo, no debemos olvidarnos de que María, en otras advocaciones, nos ha pedido incansablemente que recemos el Santo Rosario para meditar y contemplar la vida de su Hijo Jesús, dado que es Ella quien nos conduce a su hijo en la sagrada eucaristía. Es por este motivo que cuando culminan las multitudinarias Peregrinaciones a Luján, éstas terminan con la celebración de la Santa Misa; porque es en ese caminar hacia María que comprendemos que a pesar del cansancio y la fatiga, de las adversidades y los desencuentros, Ella nos alienta a seguir para llegar a su Hijo.
(de Nuestra Señora de Lujàn, Ven con nosotros a caminar de Reingold, Paula Verònica )
Salimos el 3 de noviembre a las 18hs. desde la Catedral Santa Florentina.
"Madre, que seamos uno, para que el mundo crea"
Vamos a Lujàn!!!



