Buenos Aires (Especial de NA, por Gabriel Profiti) - El llamado de Tabaré Vázquez desde Estados Unidos para congratular a Cristina Kirchner por su triunfo electoral no fue lo suficientemente efectivo y el conflicto con Uruguay todavía asoma como el hueso duro de roer en la ofensiva internacional que planea la presidenta electa para su gobierno.
Bastó que tres días después de esa comunicación amistosa el Gobierno uruguayo -aún con su máximo referente en Los Ángeles- anunciara la habilitación medioambiental de la pastera para que el resentimiento refluyera.
El permiso finalmente fue suspendido por intervención del rey de España, pero eso no mitigó el malestar en los despachos oficiales de Buenos Aires; y el propio canciller Jorge Taiana acusó a Montevideo de "provocar" con esos anuncios.
El nuevo cruce diplomático modera la expectativa que rodea a la Cumbre Iberoamericana de Chile, donde se encontrarán a partir del jueves próximo Nestor Kirchner, Cristina y Tabaré.
Taiana es uno de los hombres de Néstor que seguiría en el gabinete de Cristina. En verdad el titular del Palacio San Martín todavía no tiene confirmada su continuidad, pero se estima que ese aval será resuelto en el retiro que el matrimonio presidencial realiza en El Calafate.
Por eso, la irrupción del jefe de la diplomacia argentina no parece un hecho individual, aislado y no consensuado con las máximas autoridades del Ejecutivo.
De todos modos, Cristina ya confirmó que desea restablecer las relaciones con Montevideo: aseguró que será una de sus primeras incursiones como presidenta y también espera a Vázquez para su asunción el 10 de diciembre.
Ambos forjaron una muy buena relación antes de que Botnia dejara maltrecha el vínculo entre los países. Estuvo en la presentación del libro Conversaciones con Tabaré, que el líder frenteamplista hizo en Buenos Aires en 2004, cuando necesitaba apoyo para su campaña electoral.
Eso cuenta a favor de la aparición de una cláusula de salidaamistosa en la capital chilena, donde además el soberano español espera recibir el alta para su facilitación.
A tal fin, presionó para que Botnia no tuviera su permiso antes de la Cumbre y ahora a través del facilitador Juan Antonio Yáñez Barnuevo convocó a una nueva reunión de delegados de argentinos y uruguayos para viabilizar un acuerdo.
En los hechos ambos países estuvieron trabajando en los últimos meses para llegar a ese entendimiento. Pero la Argentina estima que con las cartas actuales -se habla de la implementación de una zona de altos estándares ambientales- deberá asumir todo el costo político y no está dispuesta a entregar gratuitamente ese trofeo a su vecino.
"Se necesita un gesto fuerte de Uruguay. En las condiciones actuales Argentina no tiene nada para ganar", sostuvo una fuente oficial, quien puso sobre la balanza la rebelión que lleva adelante Gualeguaychú y que amenaza con radicalizarse.
Existe una posibilidad de que ambos países decidan aislar el conflicto a la Corte Internacional de La Haya, donde litigan -ese tribunal prepara su fallo para fines de 2008 o principios de 2009-, y den por suturados los demás aspectos del vínculo. Pero para eso debe haber un clima de concordia que no se respira. .
Otros desafíos .
La cirugía exterior de Cristina también tiene otros retos, pero menos complejos que la controversia rioplatense. La relación con Estados Unidos es uno de ellos.
El diálogo telefónico con George W. Bush esta misma semana surge como un nuevo punto de partida en el vínculo, luego de los cruces que mantuvo Néstor Kirchner con esa administración. De todos modos, la nueva jefa de Estado aspira al seguro triunfo demócrata en 2008 -si es Hillary Clinton la elegida, mejor- para recomponer los lazos con el país del norte.
Otra de las misiones de la futura presidenta será buscar una solución a la deuda con el club de París y recomponer los flujos de comunicación con gobiernos europeos que han quedado recelosos por las políticas K, como Italia que aún reclama por los bonistas que quedaron fuera del canje.
A excepción de José Luis Rodríguez Zapatero, Kirchner no ha cultivado relaciones estratégicas con ningún mandatario de un país central. Eso parece que cambiará con Cristina, que se ha reunido con varios de ellos como candidata.
Por lo pronto, el mandatario español llegará a Buenos Aires inmediatamente después de la Cumbre Iberoamericana y podría tener un papel central en las negociaciones con el Club de París, al que la Argentina desea pagarle sin dar intervención al FMI, como estable la carta orgánica de ese grupo de acreedores.
Unos días antes llegará el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon. Zapatero y el titular de la ONU son dos figuras que parecen inaugurar un desfile pocas veces visto en los cuatro años y medio de batuta kirchnerista.
Cristina hereda también un conflicto incipiente con Irán por las derivaciones de la causa AMIA. Pero esto no parece ser de gran preocupación en el Palacio San Martín y la Casa Rosada.
Y aspira a mantener el impulso latinoamericanista que dio Kirchner a su gestión. Por eso se supone que no habrá alteraciones en las relaciones con Venezuela y Brasil y quizá pueda haber mejoras en el intercambio con Chile, si es que ese país logra diversificar la dependencia del gas argentino.
Lula Da Silva la espera en Brasil antes de que asuma y Tabaré Vázquez ya prepara su llegada para la Cumbre del Mercosur que será el 14 de diciembre en Montevideo. Será su primer viaje como presidenta en funciones. Habrá que ver cuál es el clima bilateral para esa fecha.
gprofiti@noticiasargentinas.com
DESTACADOS:
- Cristina y Tabaré forjaron una muy buena relación antes de que Botnia dejara maltrecha el vínculo bilateral. La primera dama estuvo en la presentación del libro Conversaciones con Tabaré, que el líder frenteamplista hizo en Buenos Aires en 2004, cuando necesitaba apoyo para su campaña electoral.
- "Se necesita un gesto fuerte de Uruguay. En las condiciones actuales Argentina no tiene nada para ganar", sostuvo una fuente oficial.
- Zapatero y el titular de la ONU son dos figuras que parecen inaugurar un desfile pocas veces visto en los cuatro años y medio de batuta kirchnerista.



