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» Este artículo corresponde a la Edición del jueves, 15/nov/2007 de La Auténtica Defensa.

Cristina eligió la continuidad: ¿le dará un sello propio a la gestión o habrá un matrimonio cogobernante?
por Mariano Spezzapria




Buenos Aires (Especial de NA, por Mariano Spezzapria) -- La conformación del Gabinete que acompañará a Cristina Kirchner indica que el Gobierno se siente avalado por el 45 por ciento de los votos de la elección presidencial, aunque más allá de la continuidad expuesta en la superficie queda abierta la incógnita sobre si la dama le imprimirá un sello propio a la gestión o se configurará un inédito "matrimonio cogobernante".

Los Kirchner conforman una verdadera sociedad política, pero está por verse si el grado de influencia que tuvo en los últimos cuatro años y medio la primera dama será directamente proporcional a la que tendrá de ahora en más su marido o si la figura del Presidente adquirirá mayor envergadura, por haber proyectado y liderado el actual rumbo político desde sus orígenes.

Con ese escenario en ciernes, la presidenta electa dio un mensaje claro: su punto de partida será la base política consolidada por su marido, respetando los equilibrios internos que tal vez por la incertidumbre amenazaron con romperse en los últimos meses, aunque también emitió señales de su propia factura, como el realce que decidió otorgarle a la ciencia y la tecnología.

"Equipo que gana no se toca", se le escuchó decir en los últimos días al presidente Kirchner por los pasillos de la Casa Rosada. Esa frase tranquilizó a unos cuantos funcionarios, incluido a Julio De Vido, cuyo nombre fue siempre ubicado entre los que se iban del Gobierno en diciembre. Pero el ministro debe completar aún la mitad del plan energético en marcha.

El comentario de tono futbolero de Kirchner tal vez no pueda ser aplicado al caso de Guillermo Moreno, el polémico secretario de Comercio cuyas políticas para frenar el aumento de precios no resultaron efectivas. Además, su injerencia en el conflicto del INDEC y su metodología de imposición frente a los empresarios no parecieran condecirse con el anticipado Pacto Social.

La batalla de las segundas líneas .

Puertas adentro del Gobierno intentaban definir hoy si la composición del futuro Gabinete de Cristina implicaba un empate político entre el ratificado jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y su contrafigura Julio De Vido. No tenían una respuesta definitiva, pero la mayoría coincidía en que la batalla interna podría definirse en las segundas líneas de la próxima gestión.

Por eso muchos seguían con atención lo que pudiera suceder con los casos de Ricardo Jaime en la Secretaría de Transporte y con el equipo que le dará sustento a la tarea del joven Martín Lousteau en Economía. Allí se daba por hecho que no seguirá Moreno en Comercio y se auguraba que será clave para el manejo de esa cartera la definición sobre la Secretaría de Hacienda.

En el plano económico, la presidenta electa ya anticipó que la nueva tarea de Jorge Taiana al frente de la Cancillería será promocionar los productos argentinos en el exterior. La dama también pondrá sus fichas en la figura de Beatriz Nofal, su "niña mimada", a quien encomendó la difícil tarea de atraer al país inversiones extranjeras.

Esa misión también será cumplida por los embajadores, en cuyo cuerpo de elite se proyecta una renovación: José Octavio Bordón dejará la representación en Estados Unidos en manos de Héctor Timerman y es posible que Eric Calcagno deje su puesto en Francia para que llegue a París Felipe Solá. En cambio, a Carlos Bettini le ratificaron la confianza como embajador en España.

Para completar este cuadro, la continuidad de Martín Redrado en el Banco Central es una garantía de que la economía nacional seguirá siendo confiable para los mercados.

El ala política, con pocos cambios

Más allá de que se siga especulando con la posibilidad de en marzo próximo Cristina Kirchner pueda darle un segundo golpe de hervor al Gabinete, lo cierto es que el ala política del elenco gobernante mantendrá su esencia, en una línea de continuidad con la administración del actual Presidente.

Se destaca allí la figura de Alberto Fernández, quien viene ganando terreno en el entorno de los Kirchner (se destaca en este sentido el nombramiento de Graciela Ocaña en Salud, una mujer su grupo político). Pero también el pase de Aníbal Fernández al Ministerio de Justicia, con el área de Seguridad a cuestas, fue considerado un premio para el verborrágico funcionario.

Precisamente, Fernández salió muchas veces en estos años a poner la cara en momentos complicados para la gestión kirchnerista y no puede decirse que haya quedado mal parado en el manejo de la Seguridad, que pasó a la órbita del Ministerio del Interior por el efecto que provocó el "fenómeno Blumberg" a comienzos de 2004.

Una novedad, de todos modos, es el reemplazante que tendrá Aníbal Fernández en Interior: allí Cristina designó a Florencio Randazzo, actual ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, un hombre que tejió una muy buena relación con Néstor Kirchner y que fue considerado el arquitecto del exitoso armado del Frente para la Victoria en las legislativas de 2005.

Esas elecciones fueron justamente las que catapultaron a Cristina Kirchner al primer plano de la política nacional, porque su victoria en la provincia de Buenos Aires supuso el principio del fin para lo que en su momento fue el poderoso duhaldismo.

No sorprende, tampoco, la continuidad de Alicia Kirchner en Desarrollo Social -tras sus frustradas expectativas de gobernar Santa Cruz- ni la confirmación de los secretarios Carlos Zannini (Legal y Técnica) y Oscar Parrilli (de la Presidencia). Sobre todo la de Zannini, considerado integrante de la "mesa chica" del Gobierno y redactor de muchos discursos presidenciales.

Las dudas

Genera dudas, en cambio, la llegada de Juan Carlos Tedesco al Ministerio de Educación, tal vez por su perfil de teórico ante una realidad que necesita de cambios constantes y prácticos, algo que no parece haber logrado Daniel Filmus pese a que el ministro saliente armonizó con los gremios e impulsó cambios legislativos valorados por los Kirchner en su ámbito de acción.

La continuidad de Nilda Garré en Defensa fue una de las decisiones menos esperadas de Cristina. La propia funcionaria se enteró de su confirmación mientras viajaba al exterior, después del anuncio oficial. Y su gestión no parece haber resignificado el vetusto rol de las Fuerzas Armadas, tal vez por el desconocimiento del ámbito que evidencia la funcionaria.

No es el caso de Carlos Tomada, quien seguirá al comando de Trabajo apoyado en su manejo de las relaciones laborales. Sin embargo, el funcionario no parece haberle dado la envergadura necesaria a un ministerio que muchas veces careció de la autoridad necesaria para hacer respetar sus decisiones. El escaso acatamiento de la conciliación obligatoria sirve de ejemplo.

Queda abierta, entonces, la incógnita de si será el ministro indicado para llevar adelante el Pacto Social esbozado por Cristina en la campaña electoral.

mspezzapria@noticiasargentinas.com


 
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