Por qué escribo. Escribo 1976. Escribo vecinos. Adolescentes. Pulsiones. Escribo él. Ella. Escribo atracción. Miradas. Palabras. Cartas. Instinto. Escribo, ¡descubiertos! Padres. Enojo. Prohibición. Escribo instinto. Rebeldía. Desafío. Escribo búsqueda. Corazones. Ansiedad. Dolor. Horizonte. Escribo escape. Encuentro. Amor. Juramento. Eternidad…
Escribo, tarde. Abril. Otoño. Musas. Poemas. Escribo vírgenes. Besos. Caricias. Desnudez. Sexo. Escribo orgasmos: cielo tierra fuego y, sueños de agua. Escribo, ¡descubiertos! Padres. Hijos. Oposición. Amores. Odios. Razones. Sentimientos. Discusiones. Peleas. Guerra. Separación. Victorias y fracasos. Dulce derrota. Escribo 1977. Enero. Nacimiento. Fruto. Nieto. Escribo abuelos.
Escribo arrepentidos. Lágrimas. Felicidad y tristeza. Amor y odio. Padres e hijos. Hijos y padres. Reconciliación. Aceptación. Suegros y nuera. Yerno y suegros. El nietito, yo. Familia.
Luces y sombras. Por qué escribo. Escribo piel carne y huesos. Escribo para no olvidar. Escribo para inmortalizar a los mortales. Por eso, escribo, luces y sombras.
El autor, periodista y escritor, es egresado del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM) de Periodismo y Comunicación y actualmente profesor de la cátedra Historia de la Filosofía, en el mismo establecimiento.



