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Particularidades de las víctimas de acoso:
La víctima se pregunta frecuentemente cómo llegó a sufrir lo que está sufriendo, por qué le hacen padecer así. Esa gran confusión por la que atraviesa no le permite encontrar la respuesta correcta.
En realidad el enfoque es otro, no se trata de algo que la víctima de acoso haya hecho sino más bien algo que no ha hecho: no ser sumiso, no ser servil, no dejarse manipular, no transigir con la mentira, no mirar hacia otro lado ante la corrupción o los desmanes, no dejarse avasallar sexualmente, no ser un mediocre profesional, etc.
Pero además de ello los especialistas encuentran en las víctimas cierta ingenuidad y dependencia afectiva. Suelen ser personas con tendencia a culparse a sí mismas, personas inseguras que exhiben sus cualidades por su misma inseguridad, demasiado indulgentes con el comportamiento de los demás y exigentes con el propio. A pesar de que ciertas personas puedan compartir ciertas similitudes no existe un perfil definido de víctima de acoso psicológico, cualquier persona puede padecerlo. Todos los seres humanos somos vulnerables a que nos ocurra, dependerá de cada situación en particular, de las personalidades del acosador y de la víctima, de las situaciones de necesidad - de cualquier índole - por las que se esté pasando.
Las razones por las cuales una persona es víctima de acoso psicológico son variadas. En ciertas ocasiones se pretende eliminar de circulación a un probable competidor, en otras se puede sufrir hostigamiento por disfrutar de situaciones personales o familiares positivas que son envidiadas por otros que carecen de ellas. La explicación más lógica y común sería que la víctima de acoso psicológico se ha convertido en alguien que por alguna razón resulta amenazante para la persona o grupo que lo hostiga; celos por la competencia o capacidad de la víctima, envidia por la aceptación o el aprecio que despierta en sus compañeros, por las felicitaciones obtenidas, etc. También puede desencadenar el acoso el hecho de que la víctima no se haya dejado amedrentar anteriormente, que por sus principios firmes no tolere ciertas conductas ilícitas y que por lo tanto moleste al acosador. O de igual manera se han dado casos en que se acosa para dar el "ejemplo", para que los demás empleados sepan a qué atenerse si no cumplen con las instrucciones del acosador.
La diferencia de sexo también tiene importancia en este tema. Luisa F. Cuellar Vázquez licenciada en Relaciones Industriales por la Universidad Iberoamericana de México DF, catedrática universitaria y fundadora de grupos para ayudar a las víctimas de acoso en las empresas; con su vasta experiencia expresa: "La mujer de cualquier edad y con cualquier tipo de preparación resulta ser sujeto de acoso para un jefe machista, autoritario e inseguro" y agrega "Una mujer atractiva y con preparación además de ser una amenaza para una jefa, es un trofeo de caza para un hombre acosador".
Particularidades de los acosadores:
Las víctimas de acoso psicológico coinciden en señalar algunas características de los acosadores. Los describen generalmente como personas falsamente seductoras, mentirosos compulsivos, envidiosos y celosos profesionalmente, inseguros, tienen dificultades para tolerar la ambigüedad, ausencia total de empatía, oportunistas, autoritarios, son personas que no sienten culpas o remordimientos al acosar, egoístas, indecisos, demuestran falta de transparencia de sus actos, son arrogantes, utilizan lenguaje rudo e intimidante, son incapaces de trabajar en equipo, etc.
El español José Luis González de Rivera y Revuelta, Catedrático de Psiquiatría en Madrid, analiza un aspecto muy particular de la psicología de los acosadores que explicaría en parte su actitud.
Sostiene que la "presión por la excelencia" o tensión interna que fuerza a la superación del estado actual, es un rasgo propio de la condición humana, que se actualiza directamente mediante la creatividad, o de manera indirecta, a través de los distintos aspectos del interés, el aprecio o la aspiración hacia lo excelente. Cuando esta presión por la excelencia supera las posibilidades de expresión, pueden aparecer distintos tipos de patología, de tipo neurótico, psicótico o adictivo.
En el polo opuesto, el defecto o inhibición de la presión por la excelencia también origina patologías que ha denominado "trastornos de mediocridad" de los cuales destaca la mediocridad inoperante activa (M.I.A.) como la variante realmente maligna, tanto por sus efectos como por sus peligrosas tendencias destructivas e invasivas. El individuo afectado del síndrome de M.I.A. desarrolla fácilmente una gran actividad, inoperante por supuesto, acompañada de un gran deseo de notoriedad y de control e influencia sobre los demás. Fácilmente puede llegar a encapsularse en pequeños grupos que no producen nada, pero que se asignan funciones de seguimiento y control, tiende a generar grandes cantidades de trabajo innecesario, que activamente impone a los demás llegando a entorpecer o aniquilar el avance de individuos realmente creativos. Tal deseo de notoriedad e influencia sobre los demás hace que este tipo de individuos acose psicológicamente a menudo.
Por su parte la ya citada Marie France Hirigoyen los denomina "perversos narcisistas" a aquellos agresores que necesitan humillar y aniquilar al otro para elevarse a sí mismos. (Fte: La Ley)
Dra. Eliana Matko Presidente de "Ampararte"
Ong en defensa de los Derechos Humanos y en contra de la Discriminación.



