Los regalos son algo típico de la Navidad. Expresamos afecto, gratitud y generamos emoción, felicidad. Pero no siempre es así. En ocasiones el dinero no alcanza para regalar lo que anhelamos y el espíritu festivo se tiñe de malestar, desazón e impotencia.
Solucionar este inconveniente no es sencillo, no disponemos del dinero necesario. Pero alentamos a pensar en otros regalos, que no cuestan un centavo y todos podemos hacer.
El regalo de escuchar. Pero realmente escuchar, sin interrumpir o criticar. Solo escuchar para que el otro se exprese, se abra, y saque todo lo que tiene en su interior.
El regalo del cariño. Ser generoso con besos, abrazos y apretones de manos. Pequeñas acciones demuestran cariño y cercanía.
El regalo de la sonrisa. Llena tu vida de gratas sorpresas, buen humor. Ríete de ti mismo y sonríe a los demás, atrévete al absurdo que divierte y libera.
El regalo de las notas escritas. Esto puede ser una carta o un simple "gracias por ayudarme". Un gesto como estos puede ser recordado de por vida.
El regalo de un cumplido. Un simple y sincero "te ves genial hoy", "hiciste un gran trabajo" o "fue una estupenda comida", puede hacer especial un día.
El regalo del favor. Todos los días hacer un favor a alguien.
El regalo de la gratitud. La forma más fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle simplemente "Gracias".
En la primera Navidad Dios nos hizo un regalo especial: Jesucristo. Vino al mundo para darnos esperanza ofreciendo gratuitamente perdón y paz. En esta Navidad, basemos nuestros regalos en Jesucristo. Entreguemos, además de los regalos materiales, afecto, gratitud y alegría a quienes nos rodean. Sumemos, al gran regalo de Dios palabras, gestos y ejemplos que hagan una, ¡Feliz Navidad!
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Iglesia Evangélica Luterana Argentina
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