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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 04/dic/2007 de La Auténtica Defensa.

Todos signos de continuidad
por Daniel Casal




Buenos Aires, (Especial de NA por Daniel Casal) --Con Guillermo Moreno a su izquierda y Martín Lousteau a su derecha, Cristina Kirchner hizo su debut oficial como presidenta, a una semana de asumir formalmente el cargo de mayor responsabilidad del país.

Fue en la Casa de Gobierno para la presentación de la canasta navideña con precios tan accesibles como difícil seguramente será encontrarlos en las góndolas.

En realidad, esta canasta había sido pedida por Néstor Kirchner a Moreno como una especie de "regalo navideño" y estaba conformada desde hace un par de días.

Pero el jefe de Estado dejó que Cristina fuese la que efectuara la presentación, como para demostrar, por si hiciera falta, una clara línea de continuidad entre un gobierno que se va y otro que entra.

Sirvió también para dejar en claro que Moreno seguirá firme en su cargo, a pesar de las críticas que sufrió en los últimos tiempos por sus manejos con los precios y dentro del INDEC.

Para el matrimonio presidencial prevaleció más la indiscutida fidelidad del secretario de Comercio que las protestas sectoriales.

En ellos existe el convencimiento que el secretario le hizo un gran aporte al país con su política de "seguimiento de precios", como la llamó la presidenta, ya que impidió un mayor deterioro del poder adquisitivo.

Las dudas se presentan, claro, cuando se observa que los precios siguen en suba y si al final ese "seguimiento" no se convertirá en una olla a presión.

Lo concreto es que el polémico funcionario salió favorecido, luego de tantas versiones sobre su alejamiento del gobierno, y con su permanecia también ganó Julio de Vido.

El ministro de Planificación Federal mantuvo su puesto, a sus hombres y hasta logró conformar una oficina legal de esa cartera para no depender del área legal de Economía.

Los escasos espacios de Lousteau

A la par que son confirmados los funcionarios, más se ponen en duda los espacios con que contará Martín Lousteau como titular del palacio de Hacienda.

Veamos: Moreno seguirá con el manejo del área de precios y las cuentas públicas las llevará Juan Carlos Pezoa, un hombre de Alberto Fernández.

En la Secretaría de Industria irá un empresarios o alguien que coloquen los Kirchner, y en Agricultura sigue Javier de Urquiza.

El joven funcionario colocará sí a su secretario de Finanzas, por lo que se supone que piloteará cualquier renegociación de la deuda.

Sin embargo, la presidenta dijo que el área de Lousteau será ç sobre todo la microeconomía, en donde no encaja la cuestión de la deuda.

Si a esto le sumamos que el aún presidente Kirchner manejará desde cerca la marcha de la economía, en las oficinas céntricas que ocupará una vez en el "llano"

Allí trabajará junto a equipos técnicos que serán los encargados de elaborar propuestas y de donde saldrán los cuadros de dirigentes del futuro.

Si, indudablemente, Lousteau tendrá fronteras cercanas a su alrededor, pero dificilmente se sienta mal por esta cuestión.

Es que pertenece a una generación nueva de la política con clara vocación de poder y capaz de adaptarse a laa circunstancia en pos ese objetivo.

Moreno tuvo su acto de ratificación en la Casa Rosada, como ç así también el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, cuando participó del acto, junto con el presidente y la ministra de Defensa, Nilda Garré, del traspaso al sector civil del control de la aeronevgación comercial.

Con De Vido, Moreno y Jaime confirmados en sus sillones, perdieron algo del peso específico el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario Carlos Zannini, quienes apostaban a una caída de sus enemigos naturales.

Cambia, nada cambia

La presidenta electa dio claros signos de la continuidad del proyecto político que empezó hace cuatro años y medio, y que pretende proyectarse en el tiempo.

Avaló los superpoderes con los cuales transitará, por lo menos, su primer año de gestión, tomó medidas antes de entrar en funciones efectivas y se animó a una multidudinaria reunión con empresarios para la Canasta de Navidad.

Hasta se dio el hecho casi inusual de que la reunión quedara abierta para la prensa, algo infrecuente en la desconfiada era "K".

Dos días antes en el Congreso, durante su despedida del Senal, había tejido otra vez un manto de sospecha sobre la prensa, dando a entender que ésta nunca denunciaba actos de corrupción privados, un análisis que no resiste ningún archivo.

De todas formas, dicen en la Casa de Gobierno que se verá un cambio de formas y modales, en un ambiente menos árido.

Eso sí, la reacción será inmediata y altisonante, si se ve algo que pueda oscurecer su poder.

Una muestra de ello hubo ya esta semana, con la decisión de la Corte de fallar a favor de la movilidad salarial para los jubilados.

Para el gobierno esta fue una muestra más que la Corte pretente avanzar en decisiones que le competen al Poder Ejecutivo.

Sucede que esa normativa, sin negar su justicia, modifica el esquema fiscal ya que insumiría, según cálculos alrededor de 5 milloens de pesos.

De esta forma, se achicaría el excedente cercano a los 10 mil millones que se logró con el aumento de las retenciones al agro y al petróleo.

La respuesta no se hizo esperar y se levantó la bandera del Impuesto a las Ganancias para los Jueces, una idea siempre sensible a los oídos de los magistrados.

También se avanzó en el proyecto legislativo para obligar a cumplir con horarios estrictos en la Justicia.

Es decir que se amplió la brecha que separa al Poder Ejecutivo del Judicial y hay una final imprevisible.

En una dirección parecida se encaminó la ofensiva, a cargo del jefe de ministros, Alberto Fernández, contra los economistas ortodoxos, ante la sospecha de que detrás se esconden oscuras intenciones de esmerilar el poder.

Los funcionarios observan con cierta preocupación versiones echadas a rodar de supuestas escapadas del dólar o desmadres en la inflación.

El temor tiene algún fundamento histórico, si se recuerda que precisamente sobre este tipo de campañas se desataron las crisis.

En el oficialismo consideran que esos grupos quieren más que nada acelerar el debate por el aumento de tarifas.

"Entre esos tipos y yo hay algo personal", dijo Julio de Vido, parafraseando a Joan Manuel Serrat, en alusión a los que vaticinan cataclismos energéticos con el objetivo de sacar una mayor tajada, si es que finalmente se abre la discusión tarifaria.

Puntualmente, se refirió a los empresarios que se reunieron a principios de noviembre en Mar del Plata en el Coloquio de IDEA, que se convirtió en un ámbito de discusión opositor.

Para colmo, la edición de este año estuvo liderada por empresarios cristianos, que objetan buena parte de la política y la economía del oficialismo, aunque siempre en un marco estricto de respeto a las instituciones.

De ese palo son, por ejemplo, los empresarios Guillermo Murchison y Santiago del Sel, integrado ahora a las filas de la Coalición Cívica.

De ahí que el desprendido grupo del ARI de Eduardo Macaluse y Carlos Raimundi hable de "derechización" de Carrió, ya que de esos sectores habría partido buena parte del financiamiento de la campaña de Carríó.

Otro ejemplo, un reciente informe de la Escuela de Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA), señala que uno de cada tres argentinos "evalúa de manera negativa la situación económica actual".

El trabajo puntualiza también que la inseguridad es el tema que más preocupa a la mayoría, y que la inflación se metió en la agenda de temas urgentes para resolver.

De todas formas, la nueva presidenta propone un mayor acercamiento con la curia, y en ese sentido ya envió el mensaje al Congreso de que sean archivados todos los proyectos abortistas.

Cuando de oposición se trata, hay que mencionar, sin dudas, a Mauricio Macri, quien luego de tantos meses de desgastante transición, espera comenzar a cosechar a partir del 10 de diciembre.

Claro que con un perfil ideológico opuesto al del gobierno ç nacional.

Como una muestra puntual y doméstica de la divisoria de aguas de los tiempos políticos por venir, vale apuntar que los Kirchner invitaron a José Luis Rodríguez Zapatero y al venezolano Hugo Chávez a la asunción de Cristina, mientras que Macri cursó invitación al José María Aznar, del conservador Partido Popular.

El empresario asumirá el 9 de diciembre, aunque aún se está por ver la hora, ya que está convencido que el gobierno nacional hará lo imposible para arruinarle "la fiesta".

Primero se había dicho que asumía a las 19:00, pero luego, justo a esa hora del 9, los presidentes de la región firmarán la puesta en marcha del Banco del Sur.

Ahora, el macrismo mira con atención los movimientos del gobierno para determinar qué hacer. Menudencias de la política argentina.

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Con De Vido, Moreno y Jaime confirmados en sus sillones, perdieron algo del peso específico el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el secretario Carlos Zannini, quienes apostaban a una caída de sus enemigos naturales.

Los funcionarios observan con cierta preocupación versiones echas a rodar de supuestas escapadas del dólar o desmadres en la inflación.


 
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