Las dirigentes Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, rehenes de las FARC desde hace seis años, fueron liberadas ayer por esa organización en la selva colombiana y llevadas a Venezuela, en un cuidado operativo con el que la guerrilla cumplió su intención de "desagraviar" al presidente venezolano Hugo Chávez.
La liberación fue el resultado de una rigurosa tarea en la que dos helicópteros identificados con las insignias de la Cruz Roja volaron hasta la selva colombiana en busca de las dirigentes y las trasladaron luego a Santo Domingo, en el estado venezolano Táchira, y desde allí a Caracas, donde se encontraron con sus familiares.
La misión, producto de un acuerdo bilateral, monitoreado por la Cruz Roja y observado por el embajador cubano en Venezuela, Germán Sánchez Otero, obligó a Colombia a suspender maniobras militares en la zona durante casi toda la jornada.
La primera imagen de Rojas y González de Perdomo libres las mostró al bajar del helicóptero, poco después de las 17.40 en la Argentina, camino al avión en el que fueron llevadas casi de inmediato a Caracas, para verse allí con sus familiares.



