Nunca se encuentra explicación al daño por el daño en sí.
Al menos es lo que parece que ocurrió en el fin de semana en la Escuela Nº 23 donde manos anónimas se dedican a romper, destrozar desaprensivamente sin pensar que allí concurren niños a estudiar, a clases durante todo el año lectivo con la ilusión de aprender y jugar en la escuela a la que tiene afecto y sentido de pertenencia.
Vidrios rotos, techos averiados, el tanque de agua dañado fueron algunos de los destrozos efectuados y de lo cual dieran cuenta a las autoridadeds pertinentes, personal directivo.
Ojalá se sepa quiénes son los vándalos ya que así actúan, los autores de los hechos.



