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» Este artículo corresponde a la Edición del viernes, 18/ene/2008 de La Auténtica Defensa.

BREVE CRONICA DEL CINE CAMPANENSE
Por Ismael Garzón




 

ismaelgarzon2003@yahoo.com

En 1954 se realizó en nuestro país el Primer Festival Internacional de Cine en Mar del Plata, al que asistieron populares figuras de la industria cinematográfica y en el que causó sensación la presencia de la actriz italiana Gina Lollobrigida, entonces muy admirada por el público argentino.

En el transcurso del festival, se exhibió El Manto Sagrado, superproducción de la 20th Century Fox, film que contaba con la participación, entre otros, de actores como Richard Burton, Jean Simons y Víctor Mature, largo metraje que inauguraba el sistema Cinemascope.

Concurrimos con el veterano periodista Luis Victorino Demarco- a la sazón socio gerente de la empresa Exhibidora General Belgrano, de Campana-, participando como simples espectadores al fabuloso estreno. Con posterioridad, alentamos el ambicioso proyecto de instalar en la sala del Cine Italia, de San Martín y 9 de julio, la novedosa y para la época espectacular forma de proyección de películas. Así lo concretamos y Campana pasó a ser una de las primeras del país que entraban en la era del revolucionario sistema cinematográfico.

Adquirimos lentes anamórficos para el tratamiento de las imágenes impresas en el celuloide (contracción-ampliación) y colocamos una gigantesca pantalla a todo el ancho de la boca del escenario, para proyectar en ella y en el mismo año de su estreno en la Argentina El Manto Sagrado. Por supuesto que buscamos y encontramos el asesoramiento técnico necesario para la "colosal" aventura.

El Manto Sagrado es una película cuya trama bíblica lograba impresionar públicos que quedaban maravillados ante la sorprendente realización técnica del nuevo sistema, al que se le adicionaban amplificaciones de sonido realmente singulares, completando un contexto artístico que también a nosotros, entusiastas exhibidores cinematográficos nos supo atrapar.

Por rebote, en las otras dos salas, el Cine San Martín y el Cine Belgrano, colmaban fácilmente su capacidad, mientras que en el Cine Italia, para la ocasión del estreno, por falta de butacas disponibles, se improvisaban asientos con cajones vacíos de bebidas, cedidos por los bares cercanos a los cines, por ejemplo el de don Fernando Cingolani para el Italia y hasta se recurría al de Lindor Castro, frente al cine Belgrano, ubicado en Belgrano y Guemes, de nuestra ciudad.

La evocación que narramos y la reciente proyección en un canal de cable de nuestra televisión, nos permitió ver nuevamente Cinema Paradiso, la laureada película coproducida por Italia y Francia, dejando en el autor de esta crónica la sensación de vulnerar su fidelidad al mejor cine de todos los tiempos, rememorando los filmes de mi niñez, en aquellas salas de Valentín Alsina, en Avellaneda, en el Cine Nuevo o el Carlos Gardel, con los viejos de inolvidables actores del cine mudo, como Tom Mix, Buck Jones, Carlitos Chaplín o Buster Keaton. (A propósito, admirador impenitente de Carlitos y sabiendo la periodista Marta Chaile de ese sentimiento me regaló, para una celebración íntima, un muñeco típicamente vestido como acostumbraba el histrión, con su levita, bombín y grandes zapatones, esgrimiendo el clásico bastón, muñeco que exhibo con orgullo en mi biblioteca del Taller Escuela Mariano Moreno).

La melancolía, al ver Cinema Paradiso, avivó en mi memoria la tarea que cumplíamos en la administración y programación de los cines ya mencionados, junto a inolvidables amigos y socios como Luis Victorino Demarco, Carlos Alberto Nicrosini, Justo Defago y Marcelino Ferré.

Y surgen, en mi recuerdo, como secuencias fílmicas, los personajes increíbles de la época de oro del cine lugareño, con aquellos operadores, como Cruz, Munitich y Claudio Torres. Asistentes "técnicos" o "agentes de publicidad" como Tuta, Franc, Mario Pérez o Adolfo Bello.

El film europeo logró, que quien escribe esta crónica, recuerde a amigos convertidos en figuras inolvidables en la historia del cine de Campana, con nostalgia y gratitud.

Cinema Paradiso conmovió mi sensibilidad como cinéfilo y me permitió evocar, tal vez melancólicamente, a quienes he nombrado, operando cabinas, haciendo carteles, distribuyendo programas y colaborando hasta obtener aquel fantástico y explosivo estreno de El Manto Sagrado en el desaparecido Cine Italia, aquel que también programaba los "martes" de damas, con tres películas del exitoso cine argentino, las matinés de los domingos, desde las 13.15, con la obligatoriedad de ingresar a la sala con "saco y corbata"; el viejo cine, el mismo del "pluma" Sartor o del administrador Martinovich.

Cinema Paradiso fue destruido por el tiempo. La implosión no dejó nada. Los vetustos cines de Campana solo están en el recuerdo para algunos de los vecinos que hoy peinan canas. El "Italia" es un salón bailable. En el solar del "Belgrano" hay departamentos. El "coqueto" San Martín" (ex "Moderno") no está más. Y precisamente, en este último cantó Carlos Gardel, el zorzal criollo. Por suerte, en la actualidad, el Cine Campana, de la avenida Rivadavia, acorde con los nuevos tiempos tecnológicos, posee dos salas para exhibir los últimos estrenos del cine de la industria internacional.

El autor de esta crónica, escritor y periodista, es director del Taller Escuela Mariano Moreno (TEMM), de Periodismo y Comunicación. www..tallerdeperiodismo.com.ar


 
P U B L I C I D A D






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