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» Este artículo corresponde a la Edición del viernes, 18/ene/2008 de La Auténtica Defensa.

La Comida
Lic. Gustavo Laplaca, psicólogo.




Recientes investigaciones en la neuropsicología han descubierto que existe una actividad cerebral en personas que padecen del comer compulsivamente, similar a las personas adictas a otras conductas e inclusive a sustancias. Esta actividad está alojada en la zona parietal del cerebro, llamada ínsula.

Esta información nos daría una pauta sobre lo que se pensó, equivocadamente por mucho tiempo, sobre los comedores compulsivos. Hecha por la borda el pensar que existen personas obesas por que simplemente les gusta comer. Evidentemente existe un componente biológico que la genética podría ir develando si existe o no tal componente, dado que se ha observado también que en familia de obesos suele haber un porcentaje de hijos que también son obesos, pero aún no se determinó de forma contundente si esto es producto de la genética o bien producto de un aprendizaje familiar que ha contribuido al comer de forma copiosa.

Comer compulsivamente significa tener ingestas mayores en cantidad y calorías, a las que corresponde para la talla de la persona, a veces, a una velocidad generalmente mayor a la que acostumbrada y se caracteriza prevalentemente por no poder evitar la acción de comer, más allá del esfuerzo que se desee realizar para frenarlo.

Las personas que lo padecen suelen decir que es por apetito pero en realidad se trata de «unas ganas de comer irrefrenable».

Es importante hacer la diferencia entre la compulsión a la comida y la compulsión al comer. El primero se refiere a la acción de ingerir comidas o grupo de comidas con conductas de tipo adictiva; de hecho existen personas que tienen cierta predilección por lo dulce o lo salado exclusivamente y es un hecho que se ha descubierto que existen comidas que estimulan la ingestión copiosa como la comida muy salada, muy dulce, muy grasa y las que se componen de mucha harina refinada. La compulsión al comer se refiere al ingerir de forma compulsiva pero sin tener en cuenta el tipo de alimento; o sea, es una adicción a la acción del comer misma.

Existen distintos niveles de compulsión: los que lo realizan durante todo el día, o bien están los que lo realizan en horarios específicos. Los disparadores pueden ser de orden emocional, cognitivo (del pensamiento) o conductual. De todos modos estos tres tipos de disparadores están siempre presentes, la diferencia es que según la situación puede existir uno más prevalentemente que otro. Los hay de forma episódica, que generalmente se da cuando existen situaciones poco comunes para el individuo como el aburrimiento, situaciones de angustia, o en períodos de preocupación; y los hay de forma permanente que ya tienen que ver con un perfil psicológico de características compulsivas y estados físicos donde se propician este tipo de conductas, de hecho en personas obesas hay una actividad metabólica diferente a la de una persona delgada y la sensación de apetito es más frecuente.

El tema es más complejo de lo que parece dado que todas las personas nacen y desarrollan más o menos compulsiones, donde hay un orden físico, psicológico y social; y se trata del tipo de vida que cada quien lleva para canalizar esas compulsiones y al fin neutralizar las sensaciones que una persona puede llegar a tener con el apetito. Hay quienes son de «buen comer» pero sin embargo equilibran esto con actividad física y sexual. Hay quienes son de buen comer pero la composición de sus alimentos son de tipo hipocalórico. También están los que comen muchas veces al día pero porciones reducidas que llegan a compensar el gasto energético de forma equilibrada.

Para el tratamiento de este tipo de trastorno, a parte del médico, nutricional y físico; el tipo y el estilo de vida, y el estado psicológico. En casos muy agudos, a parte de recurrir a la terapia psicológica, también es necesaria la ayuda de psicofármacos recetados por un especialista debido al compromiso psicológico que tiene la persona con su trastorno. Un recurso también muy utilizado son los grupos de autoayuda compuestos por pares en la misma situación donde se alientan en el tratamiento y la terapia grupal que alienta la contención dado que personas reunidas con problemas similares y para un mismo fin hacen que cada uno se sienta entendido en su problema, dado que suele ocurrir que personas de su entorno no perciben este problema como una enfermedad y terminan siendo víctimas de discriminación y de cargadas, sin comprender el sufrimiento que atraviesa una persona con este problema. En algunas instituciones abocadas a tal fin se incluyen grupos familiares con el fin de asesorar y recibir educación suficiente para ayudar al familiar que padece este problema, en la contención, en la modalidad que hay que manejarse con respecto al tipo y forma de comida, en cuanto al tipo de interacción que puede llegar a desatar una conducta de forma compulsiva como el comer.

En nuestro país se habla de una tendencia con porcentajes sumamente altos dado que no solo este tipo disfunción la padecen personas con sobrepeso u obesidad, sino también, están las personas con trastornos alimentarios tales como la bulimia que se da en un porcentaje mayor en población femenina y personas delgadas con rasgos compulsivos donde luego de abstenerse de otra conducta adictiva la reemplazan por la comida, tal es el caso de las personas que dejan de fumar o de jugar compulsivamente.


 
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