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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 17/feb/2008 de La Auténtica Defensa.

Cara o Ceca:
La libertad ¿es o se hace?
Por Lic. Patricia Katz - Lic. Sebastián Terrizzano




Hace unos días estábamos pensando en cuántas veces nos descubrimos que somos incapaces de movernos con libertad pese a que en apariencia no hay ataduras a la vista. Arduo es nuestra tarea de advertir las invisibles ataduras que vamos generando a lo largo de la vida y más difícil, la de ir desatando uno a uno los nudos que nos amarran...

Por eso cuando encontramos este cuento, nos pareció adecuado para proponernos a pensar con ustedes en estas cuestiones. Así que como siempre está lanzada la propuesta; de leer primero y compartir las ideas a vuelta de correo.

"Una larga caravana de camellos avanzaba por el desierto hasta que llegó a un oasis y los hombres decidieron pasar allí la noche. Conductores y camellos estaban cansados y con ganas de dormir, pero cuando llegó el momento de atar a los animales, se dieron cuenta de que faltaba un poste. Todos los camellos estaban debidamente estacados excepto uno. Nadie quería pasar la noche en vela vigilando al animal pero, a la vez, tampoco querían perder el camello.

Después de mucho pensar, uno de los hombres tuvo una buena idea. Fue hasta el camello, cogió las riendas y realizó todos los movimientos como si atara el animal a un poste imaginario. Después, el camello se sentó, convencido de que estaba fuertemente sujeto y todos se fueron a descansar.

A la mañana siguiente, desataron a los camellos y los prepararon para continuar el viaje. Había uno, sin embargo, que no quería ponerse en pie. Los conductores tiraron de el, , pero el animal no quería moverse. Finalmente, uno de los hombres entendió el porqué de la obstinación del camello. Se puso de pie delante del poste de amarre imaginario y realizó todos los movimientos con que normalmente desataba la cuerda para soltar al animal. Inmediatamente después, el camello se puso en pie sin la menor vacilación, creyendo que estaba libre."

Y si, el camello había estado libre todo el tiempo. Pero no se enteró. No será que eso nos ocurre a los humanos . Que por quedarnos mirando a los demás no registramos nuestras propias opciones...

Lic. Patricia Katz, Lic. Sebastián Terrizzano.

Para comentarios y sugerencias escribir a: caraoceca@hotmail.com


 
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