Aquellos que hemos creído en Jesús y lo aceptamos como nuestro salvador personal, como dice La Biblia, tenemos el derecho, y el privilegio de ser hijos de Dios.
Y como tales, gozamos de las preciosas promesas de Dios de cuidarnos, ayudarnos, protegernos, y guiarnos en la forma de encarar las situaciones, buenas y malas, por mas dolorosas que sean:
Salmo 37:25 Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.
Dice una canción Cristiana "Si El cuida de las aves cuidará también de mí".
Por su parte el Apóstol Pablo cuenta a la Iglesia de Filipos;
Filipenses 4.10-13 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Gozamos de una paz superior a la de los hombres
Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo
Y ¿qué decir de mas allá de la muerte?
2ª Corintios 5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
Nuestro seguro destino es vivir en los cielos la eternidad con Dios
Amigo lector, estas preciosas y seguras promesas de Dios, pueden ser también realidad en tu vida y gozar de LA FELICIDAD QUE DIOS PUEDE DAR por Jesucristo.
Generalmente se cree que a mayor dinero, mayor felicidad, cuanto mas rico mejor.
Tenemos que reconocer que el dinero ayuda a tener una calidad de vida mejor en lo material, pero en lo afectivo y espiritual no es así; cuantas personas ricas se sienten vacías, no son felices, se deprimen y a veces llegan al suicidio.
Esto lo explica Jesús en el evangelio de Lucas 12:18-20 a través de la parábola del rico insensato;
El rico dijo: esto haré; derribare mis graneros y los edificare mayores y allí guardare mis frutos y mis bienes y diré a mi alma
Pero Dios le dijo: La verdadera felicidad consiste en que Dios perdone tus pecados
Salmo 32:1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
Jesús el hijo de Dios murió en la cruz y derramo su sangre para perdón y limpieza de tu pecado y resucito de entre los muertos para darte la felicidad de la vida eterna
Cree en Jesús, confiésale tu pecado, pídele perdón y acéptalo como tu salvador personal, entonces CONOCERAS LA VERDADERA FELICIDAD.
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga!
Roberto Morales
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