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» Este artículo corresponde a la Edición del martes, 19/feb/2008 de La Auténtica Defensa.

Una triste realidad social: La delincuencia va en aumento
Por Fernando R. Andrioli




Es difícil explicar como se ha llegado a esta instancia. La inseguridad es una sensación que se ha metido en nuestras vidas, en la vida de todos los argentinos; pero en nuestra ciudad parece sentirse aún más.

Los hechos delictivos (robos, hurtos, secuestros, tráfico de drogas, violencia callejera y hasta asesinatos) día a día van aumentando y nada ni nadie parece poder poner fin a esta situación.

Lejos han quedado aquellas charlas de vecinos sentados en las puertas de su casa en las tardes/noches de verano, las ventanas sin rejas, los autos sin llave... Ni hablar.... Eso parece ser una postal vieja de un pasado olvidado. Ahora hasta es riesgoso mandar a nuestros hijos al almacén de la esquina, ir en moto por alguna calle poco transitada, dejar la casa para ir a trabajar o cualquier situación que no debería salir de lo normal.

Hoy la posibilidad de ser víctima de un delito esta ahí, al lado nuestro por lo que según parece deberemos acostumbrarnos a convivir con ella.

No creo que a nadie le agrade lo que está pasando, mucho menos si las proyecciones indican que la cosa lejos de ir progresando para mejor, van empeorando día a día. Entonces: Qué se puede hacer para cambiar esto?

Hay muchas teorías (que en la práctica no siempre dan buenos resultados): Algunos apuestan por mayor presencia policial, otros por cambiar las leyes que hoy son del tipo "garantistas", no faltan los que piden penas mayores para los delincuentes, algunos apuntan al sistema judicial... Prefectura y gendarmería a la calle, cámaras de seguridad, bla, bla, bla....

No creo en ningún cambio mágico. Esta transformación de la sociedad argentina se fue dando progresivamente, tan lentamente que muchos parecieron no darse cuenta, como ha pasado acá en Campana. Ha sido un proceso en donde todos hemos contribuido de alguna manera; algunos por inacción, otros por sumisión. Soy de la teoría de que todo tiene un por qué y un cómo.

Sobre el tema yo tengo más preguntas que respuestas, y justamente la falta de estas respuestas son las que más me preocupan.

Por ejemplo: ¿Qué sucede que los delincuentes que vemos son aprehendidos por la policía son en su mayoría reincidentes? ¿Para que sirve la estructura penitenciaria si no puede llevar a cabo su función: lograr recuperar a quienes violan la ley para su reinserción en la sociedad? ¿Qué está fallando en este sistema penitenciario que destina más de 2.000 pesos por mes por preso (sin sumar a esto los gastos del sistema Judicial, tomando como base el presupuesto anual del Sistema Penitenciario Bonaerense que es de alrededor de 550 millones de pesos al año), suma similar a la que destina el Estado provincial por cada alumno en edad escolar en su presupuesto educativo?

Y hay muchas más preguntas sin respuestas, no puedo dejar de asombrarme la cantidad de entradas y salidas de los penales que tienen los delincuentes comunes que nos rodean acá en nuestra ciudad. ¿Las penas impuestas son realmente cumplidas? ¿Cuál es el criterio de la buena conducta para acortar las penas que la justicia determina deben cumplir? ¿Qué papel juega la sociedad, nosotros, como veedores de que estas penas se cumplan? ¿No será necesario que algún tipo de institución u organismo "civil" que pueda hacer un seguimiento de que el acortamiento de las penas responda a un patrón real de buena conducta?

Luego, veo algunos hechos extraños. Por ejemplo, diversas causas donde muchos delincuentes son encontrados con pruebas fehacientes de sus actos delictivos, pero increíblemente las causas no progresan en su mayoría por "errores de procedimiento" por lo que los jueces determinan que todo lo actuado tenga nulidad absoluta. Entonces ¿Y las pruebas? ¿Los testigos? ¿El arriesgado accionar policial a la hora de detener a los delincuentes con "las manos en la masa"? ¿Nada de esto sirve? ¿Todo queda anulado por un "mal procedimiento" sea este de parte de la policía o de los fiscales? En estos casos también sería importante que la sociedad pueda determinar cuál es el límite de la aplicación de la Ley en su pura esencia. Hasta que punto se pueda manipular la ley en busca de "errores" de procedimiento, muchas veces rebuscadamente encontrados por hábiles abogados.

Por último veo a diario mucha juventud (leasé esto como chicos de 14 a 20 años) que no estudian ni trabajan, lo ideal sería que se desarrollen intelectualmente o puedan aprender algún oficio que los prepare para un futuro laboral. Muchos de estos chicos son el producto de problemas sociales que afectan a su familia, todos sabemos los males que hoy perturban a la familia argentina: falta de trabajo, separaciones conflictivas de sus conyuges, madres solteras, etc.; y muchos de estos chicos buscan contención en la sociedad, una sociedad cada vez más cerrada y menos contenedora. Tal es así, que muchas veces el alcohol, la droga y también la delincuencia comienza a ser un reducto de aceptación, "un lugar en el mundo" del que después es muy dificil salir. Ante esto: ¿Que soluciones brinda la sociedad a esta problemática? ¿Hasta dónde está dispuesta la sociedad a brindar apoyo a esta juventud, ya sea desde un aspecto laboral, educativo o espiritual? ¿Alcanza el asistencialismo que nos tiene acostumbrado el Estado para paliar estas cuestiones de fondo? ¿Ha dejado de ser la Escuela ese reducto de contención y tolerancia, además de integrador, que nos tenía acostumbrados?

Como vemos la problemática es complicada. A mi entender se debe empezar a trabajar para la generación venidera, un trabajo lento y sin resultados a corto plazo, resultados que no darán ningún rédito político a nadie, resultados "sordos" como me gusta llamarlos a mi, resultado de un trabajo que para muchos políticos les suele ser "ingrato".

En resumen, la triste realidad social que hoy vivimos tiene la falta de seguridad (inseguridad) como un síntoma de un mal mucho mayor. Así como la fiebre en nuestro cuerpo no es la enfermedad sino el emergente de élla, la delincuencia es el síntoma de un problema social mucho más profundo. Combatir la delincuencia con buenas armas ayuda a mantener el equilibrio, pero profundizar la problemática es una tarea impostergable. Una tarea difícil en donde toda la sociedad deberá comprometerse. Pregúntese: ¿Qué puede hacer usted para ayudar en esta tarea?

Sugerencias a frandrioli@gmail.com


 
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