Buenos Aires (Especial de NA) -- La agudización del enfrentamiento entre el Gobierno y el campo, y la inédita reacción popular que provocó el discurso de la presidenta Cristina Kirchner, acentuaron anoche la impresión de que la política argentina no será igual desde mañana.
La tensa situación se asemejó, más que nunca en los últimos tiempos, a un punto de inflexión: habrá que ver ahora cómo se acomoda el Gobierno ante la nueva realidad, si tendrá los reflejos necesarios para superar el difícil trance político.
Pero no sólo la administración de Cristina Kirchner y el conglomerado oficialista deberán adecuarse al nuevo escenario, sino que también deberán hacerlo, y muy rápidamente, los gobernadores e intendentes ligados al campo argentino.
El bloque oficialista -Estado nacional, gobernadores e intendentes, más los gremios de la CGT- dominó con claridad la política de los últimos años, pero la irrupción del campo parece destinada a alterar el consolidado equilibrio kirchnerista.



