Sr. Director:
Solicito de su gentileza la publicación del siguiente CORREO DE LECTORES.
CUANDO SE CARECE DE MORAL
Se hacen estas cosas: criticar, difamar, ensuciar, falsear, calumniar, deshonrar, tergiversar, hasta fabular. No se respeta ni a vivos ni a muertos.
Supongamos: soy empleada en la administración pública, por lo tanto al sueldo me lo paga el Estado, o sea, los ciudadanos.
Tengo un cargo al que debo desempeñar con responsabilidad y honestidad. Pero un día (vaya a saber porque) me separan del cargo (algo debió ocurrir) y además me inician un sumario (un sumario en la administración pública dura años y años, y con sueldo, y sin trabajar)¡Qué ganga! ¿No?
Creo que si no cometí ningún delito no hay motivo para sumario, pero hay sumario. Por lo tanto tengo que ser muy descarada para mostrarme ensuciando a otros.
Pero aquí ocurrió algo más. Con anterioridad un familiar del sumariado pasó por una situación similar. Parece que hubo "contagio", o mas bien se confiaron demasiado ya que el anterior delito, se dice, les salió "barato".
CONCLUSION: Una persona que está en estas condiciones no tiene autoridad moral para hablar de ningún tema ni de ninguna persona, aunque sea "especialista" en fabular, aunque copie lo que dice un tercero, pésimo "fabulero" ya que en su relato abundan las contradicciones, escasa imaginación para armar una nueva historia y para contarla. En fin, todo muy confuso, muy oscuro, casi imposible de entender dos renglones seguidos. Nada es creíble. Necesita mucha, mucha escuela.
Perdón lectores. Me había propuesto no gastar más pólvora en chimangos, pero no puedo con mi genio.
Hugolina M. Viola
C.I. 9.201.632
Castelli 212



