Buenos Aires (Especial de NA) -- En medio de una interna cada vez menos disimulada, el gobierno, o más precisamente la Jefatura de Gabinete, salió a tratar de encauzar el conflicto con el agro, cuyas bases están de nuevo a un paso de relanzar los paros y cortes de ruta.
Esto explica la nueva convocatoria lanzada por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández a la dirigencia agropecuaria.
Igual, en el campo sienten que sectores del gobierno les están "tomando el pelo", por lo que endurecieron sus advertencias, sobre todo luego de que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, reapareció con su estilo desaforado habitual para apretarlos.
Desde la óptica de la dirigencia agropecuaria, el Gobierno está enfrascado en una interna que lleva a tener varios negociadores del mismo nivel en simultáneo, lo cual complica las onversaciones.
Esto se notó por las señales contradictorias que provienen desde el Ejecutivo, donde un sector apela al diálogo, como la Jefatura de Gabinete, mientras que desde la Secretaría de Comercio Interior muestran una postura dura, aparentemente avalada por el ex presidente Néstor Kirchner.
Así, mientras Moreno llegó a increpar a los productores al ingresar en forma intempestiva a una reunión y preguntarles "¿Qué quieren ustedes?", desde la Jefatura de Gabinete hacen esfuerzos denodados por tratar de encaminar el diálogo.
En medio de versiones de todo tipo que hasta sugieren cambios de funcionarios, afloraron como nunca las internas en la Casa Rosada, luego de trascender en círculos políticos que la imagen del Gobierno atraviesa el peor momento desde que Cristina llegó al poder hace apenas cuatro meses.
Según pudo confirmar Noticias Argentinas, encuestas que barajan en el oficialismo alertan que el conflicto con el campo restó mucho brillo a los primeros meses de gestión del Gobierno, y provocó un incremento entre los sectores de la población que tienen una posición crítica hacia la Casa Rosada, como los independientes y las clases medias y altas.
Surge con claridad que la intervención de Moreno en las negociaciones con el campo provocó un efecto negativo entre la dirigencia agropecuaria, que camina sobre una cornisa muy delgada, por la presión de las bases del agro para volver a las rutas.
Cayeron muy mal también entre los hombres de campo las acusaciones que llegaron desde la Rosada por la quema de pastizales en el Delta del Paraná, cuya inmensa humareda ya provocó varias muertes en las rutas y vuelve locos a porteños y bonaerenses porque invade las viviendas y resta visibilidad.
"La quema de pastizales es algo habitual y forma parte del proceso de producción. Esta vez el viento no ayudó y complicó todo, pero el Gobierno quiere aprovechar y utilizar esto como cortina de humo", se lamentó un productor.
Un argumento difícil de sostener cuando millones de hogares están invadidos por el humo, hay miles de personas alérgicas y asmáticas cuya salud quedó severamente afectada y Buenos Aires se parece cada vez más a una "ciudad fantasma".



