Te has puesto a pensar en lo que estas pensando? Comencemos poniendo este simple ejemplo; cuando estamos enojados con algo o alguien, tendemos a descargarnos no importa como, lo que importa es que sea lo mas rápido posible, esto nos hace decir o hacer cosas que hieren a otras personas y sabes que?, de seguro no nos detendremos a pensar lo que estamos pensando decir, y ahí, por medio del impulso de nuestra ira soltamos las palabras cuyo efecto es doloroso hacia la otra persona.
¡Oh si!, lo hiciste, le dijiste lo que no querías, pero si, lo que habías pensado. Que viene después de todo esto?, ¡la culpa!.
Como este ejemplo más común, solemos pensar en hacer cosas en las cuales, no pensamos.
Un individuo que piensa en hacer una maldad no piensa en las consecuencias, solo lo hace,... y que si hubiera dedicado un momento a pensar lo que estaba pensando?, si, probablemente lo hubiera hecho igual.
A donde quiero llegar es al motivo que va más allá de nuestras propias fuerzas y que nos demanda pensar en la causa-consecuencia de nuestros actos y palabras, Dios y su palabra.
Porque la persona que hace maldad si piensa en el daño lo hace igual?, porque en él no hay registro de la palabra de Dios, independientemente de que todos sabemos lo que esta bien y lo que esta mal, no tiene a Cristo en su corazón, no hay razón alguna para detenerse, porque no conoce el arrepentimiento ni el perdón.
El que mis padres me educaran haciéndome conocer lo bueno y lo malo, no me limitó nunca para hacer maldades, dañar a un amigo, tan solo porque no había en mi, registro de Dios, no tenia relación con el Señor como para que me hiciera sentir el peso de haber hecho algo mal, por ende el arrepentimiento y por consiguiente el pedir perdón.
Esto me lleva a pensar una vez mas en los delitos y asesinatos que se cometen todos los días, la Ley esta, pero no detiene la iniquidad, la ley muchas veces sale a favor de los asesinos, la ley, a veces es vía libre para la corrupción, ¡esa no es la ley de Jesús!.
Hasta las victimas del mal terminan haciendo lo malo, por dolor, por injusticia, ellos caen también en la trampa, la venganza, por no saber del Señor, y otros, aunque lo conozcan.
No existe mejor remedio para aquellos que viven en la oscuridad que la preciosa luz de Dios, no solo por su amor sino por la noción de justicia que pone en nuestros corazones, justicia, no venganza.
La fe que nos da, es lo que nos hace conocer y esperar la verdadera justicia, la que viene de Dios, la incorruptible y la que caerá sobre cada uno de los que habitamos la tierra, su autoridad y justicia es la que pone limite a la maldad, la única.
Gálatas 5 :17.18 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
Pensemos lo que estamos pensando, piensa que lugar ocupa Dios en tu vida, y que tanto la maldad.
Piensa lo que Jesús puede darte y lo que no puede darte el maligno.
Piensa que quieres para tu vida, cualquiera sea tu edad, piensa muy bien, quien es el único que piensa en ti.
Piensa en el Amor que te esta aguardando y cuando lo hagas con necesidad de corazón, vas a encontrarlo a Él, a Cristo.
Deseo que Dios bendiga tus pensamientos y tu corazón para que te sea fácil hallarle. Bendiciones.....
¡Hasta la próxima semana! ¡Dios te bendiga! Vergara Vanesa.
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