La Plata,(Especial para NA) -- Las más diversas especulaciones contrapuestas se instalaron en los ámbitos institucionales y políticos de la Provincia apenas terminó, en el mediodía de ayer en la Cámara de Diputados de la Nación, la votación que le otorgó a la Casa Rosada -por una muy ajustada diferencia y al costo de cambios que se fueron introduciendo hasta el último minuto- la ratificación genérica de las retenciones móviles a las exportaciones agrarias.
Una convicción, con todo, se imponía: la eventual futura ley (falta su tratamiento en el Senado, que quizás no resulte menos fatigoso) difícilmente aportará una auténtica solución para el conflicto que ya lleva casi cuatro meses de desarrollo.
Y esa conclusión resultaba capital en una provincia, ésta, que tiene a su interior en virtual estado de revuelta desde comienzos de marzo y tiene, fundamentalmente, al borde del colapso las economías del centenar de municipios que constituyen esa región.
LA PELEA SIGUE
Las primeras manifestaciones de las entidades rurales mostraban que sus conducciones continuarán "resistiendo" las medidas que establece la "media ley" y profundizarán las gestiones y la
"pelea", ahora con eje en el Senado, orientadas a obtener más modificaciones sobre la piedra original de la discordia. Y más duras despuntaban, tras la votación en la Cámara de Diputados, las reacciones en "las bases", en los múltiples grupos de productores bonaerenses autoconvocados que, en verdad, fueron quienes mantuvieron en cada pueblo las protestas durante estos cuatro meses de crisis.
EL PILAR DE LA PROTESTA
Fueron esos autoconvocados, junto con los dirigentes distritales de las entidades rurales, que impusieron su ritmo y sus metodologías de reclamo a las conducciones nacionales durante buena parte del conflicto, quienes mantuvieron las formas más severas y controvertidas de la protesta, los piquetes y cortes de ruta, los tractorazos, las movilizaciones agresivas ante los intendentes.
Pero fueron también ellos -junto a sus "pares" de otras provincias- quienes cumplieron con firmeza los paros, y cerraron las ventas de la producción agropecuaria, que las entidades nacionales dispusieron durante este proceso, provocando un inocultable impacto en numerosos segmentos y en el conjunto de la economía del país que, sumado a otros factores -como la inflación real- derivó en un fuerte enrarecimiento del clima de todos los negocios.
Y fue la incertidumbre que ganó a esos miles de productores desde la instauración de las retenciones móviles con piso del 44% para la soja, y que funcionó como disparador de una incertidumbre generalizada, la que colocó en situación de virtual parálisis a las economías de cada ciudad y pueblo del interior bonaerense, con caídas drásticas de todos los consumos y dificultades crecientes en las industrias y en las cadenas de pagos.
Son cuestionables algunos de los métodos utilizados por los productores agropecuarios, comolos cortes de ruta. Y definitivamente repudiables los picos de violencia explícita que alcanzaron los reclamos en algunos momentos. Pero la realidad es que fue la masividad de la protesta, su impulso desde las "bases", lo que le dio contundencia, efectividad y permanencia en el tiempo al conflicto. Y le otorgó también al "campo" un acompañamiento de buena parte de la sociedad que se tradujo en los cacerolazos que se registraron en grandes conglomerados urbanos, más allá de que en ellos la gente volcara reclamos propios.
PRONOSTICO PESIMISTA
Ese aspecto crucial del conflicto es el que miran con atención por estas horas los dirigentes bonaerenses de todos los signos políticos, y con particular preocupación los peronistas kirchneristas. Que la ley que avanzó en el Congreso sea visualizada por "las bases" rurales como insuficiente y, sobre todo, que las mejoras introducidas tengan un plazo de vigencia de apenas tres meses, no permitiría que se aflojen las tensiones ni las incertidumbres en el interior de la Provincia, según la interpretación que ayer hacía esa dirigencia tras la votación en Diputados. Y que reparaba en que, por lo tanto, difícilmente cedan las dificultades económicas que generó esta crisis.
También en el rol decisivo que jugaron hasta ahora miles de productores concentraban su atención ayer los dirigentes nacionales rurales que le pusieron la cara y los apellidos a la protesta. A esos hombres que están en el campo iban dirigidos los mensajes de calma, de la "inconveniencia" del regreso a las rutas y los subrayados de que "la pelea sigue, y debe seguir en el Senado, y después, si es necesario, en la Justicia".
LECTURA DE LA REALIDAD
En la dirigencia bonaerense oficialista en particular, inquieta por estas horas la dificultad que mostraron, en su criterio, el gobierno nacional y el titular nacional del PJ, Néstor Kirchner, para aceptar en estos cuatro meses la profundidad y la extensión que había alcanzado la crisis en el campo, y que involucraba activamente en la protesta a los sectores que desde la Casa Rosada y Olivos se decía defender con las últimas medidas, los pequeños y medianos productores y no sólo a los sojeros sino también a los tamberos, los ganaderos y los sembradores de los cultivos más diversos.
Temen esos dirigentes que esa visión persista en la etapa que viene -sin duda, clave para terminar de saldar el conflicto-, a pesar de las visibles concesiones que debieron hacer los diputados más disciplinados para imponerse en la votación de ayer.
SEÑALES DE SEQUIA
Y preocupa también fuertemente a los intendentes bonaerenses que la situación económica de sus comunas siga deteriorándose, en momentos en que la Casa Rosada comenzó a dar señales de ir cerrando el grifo de "la caja"; un cierre que, en el caso de los municipios, alcanza a la asignación de nuevas obras en los distritos y la concesión de nuevos fondos "extras".
Esas perturbadoras señales llegaron también a la Administración bonaerense y a los gobiernos de otras provincias, que observan cómo la Nación comenzó a demorar o "discutir" el envío de recursos comprometidos y de asistencias financieras que hace tiempo que le vienen requiriendo.
En la Gobernación, además, se evaluaba este fin de semana no sólo el hipotético futuro económico y financiero, sino también el saldo político que dejó la primera etapa del paso del proyecto de las retenciones por el Congreso. Y un sector del equipo de Daniel Scioli consideraba que podría haber entrado en crisis el criterio que, dentro de ese gabinete, se impuso hasta ahora, caracterizado por una total confianza en que el gobierno nacional "podía resolver todos los problemas".
SEÑALES POLITICAS
Por lo pronto, hasta la Gobernación llegaron en los últimos días señales de un grupo de intendentes que, en medio de la revulsión que vive el peronismo kirchnerista, se resisten a ser absorbidos por la aspiradora que comenzó a pasar por esa fuerza el ex presidente Eduardo Duhalde y estarían decididos a buscar una "referencia estricta provincial" que los cobije.
De cualquier modo, aunque sin duda habrá cimbronazos a partir de los sucesos de ayer en el Congreso, en la dirigencia oficialista que tiene responsabilidades institucionales en la Provincia se consideraba ayer la evolución del conflicto del campo seguirá dominando la escena bonaerense.



