Hola, nos encontramos nuevamente y habíamos quedado en ver juntos cómo podíamos hacer para vivir más plena y sanamente , dándonos " permiso para ser feliz". Hay muchas cosas en la vida que nos producen dolor, y no sabemos qué hacer para salir de eso. Bueno en todo caso lo que NO debemos hacer es: Acostumbrarnos al dolor, aguantar, ignorar lo que nos pasa, o santificarlo, es decir, pensar que "si Dios lo permite por algo será". NO, definitivamente Dios no quiere que estemos sufriendo, a veces las consecuencias de nuestras decisiones equivocadas nos alcanzan, pero no es porque Dios lo haya querido, es que al tener libre elección, sin quererlo uno se lo busca. Pero ¿qué hacer cuando estamos metidos en medio del dolor? Oírlo, cuando algo duele es porque no está bien y entonces vamos al médico para que nos dé algo para mejorar.
Cuando tratamos de ignorarlo, cada vez el dolor se hace más fuerte, y entonces entendemos que algo está desordenado y debemos ordenarlo para que el dolor cese, es una alarma. Ahora, si el dolor que estás soportando es de otra naturaleza, no le busques explicación, no busques dónde está la culpa, no busques a quién condenar por lo que te pasa, enfrentalo con valentía, y si no te da para valentía, por lo menos con fortaleza y aferrate a Dios, que es la fuente de todo consuelo, de todo amor, aunque por el momento sientas que El tiene la culpa de lo que te pasa porque lo permitió. Y sí, no te sientas mal si así pensás, todos pasamos por eso, pero Dios no tiene la culpa, El siempre está para quienes lo buscan de corazón y aceptando que su Hijo Amado dio la vida para salvarnos. Dios no es el malo de la película, el que te quieren hacer creer que castiga, que enmudece cuando algo no le gusta, que te señala con el dedo para que sepas que sos culpable, que te ignora.
De ninguna manera ése es Dios, El es quien perdona todas tus equivocaciones, el que sacia de alegría tu vida, es quien te ama de verdad, quien pagó el precio de tu libertad, quien seca tus lágrimas, quien te cubre, quien te abraza, quien te esconde bajo sus alas, ése sí es Dios , quien se manifiesta a través de la cruz de Jesús y del Espíritu Santo en tu vida. Aferrate a El, contale qué te pasa en éste momento, Jesús sabrá entenderte, porque lo pasó primero. Si podés establecer una conexión con Dios , vas a sentir cómo en medio del dolor y la necesidad, sus brazos de amor te abrazan y su dulce voz te dice cuánto te ama. Vamos, adelante, no te entregues a lo que te parece que es tu destino, para el que cree todo es posible, y si creés en el poder de la Resurrección, vas a empezar a ver cosas poderosas en tu vida. Cuando el temor y la soledad inunden nuestro ser, siempre tenemos que recordar que allí estará Jesús diciendo en nuestros oídos " Aquí estoy con vos, dame la mano y caminemos juntos".
Que tengas paz todos los días de tu vida.
Silvia Grecco.



