Hace unos días en momentos en que la crisis parecía un huracán a punto de arrancar de cuajo las raíces de la precaria estabilidad social, fue cuando nos llegó esta historia. Como siempre parecía llegarnos en el momento indicado para alejarnos de nosotros mismos y darnos la posibilidad de pensar: cuántas veces nos quedamos atados a nuestros prejuicios y no nos damos cuenta que la libertad la tenemos al alcance de la mano; que depende de nuestra decisión y responsabilidad tomarla...
"Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasado unos meses el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía que le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.El rey mandó a llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar. Al día siguiente, el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.
A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte, "Traedme al autor de este milagro."
Su corte le llevó a un humilde campesino. El rey le preguntó: "¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago?".
Intimidado, el campesino le dijo al rey, "Fue fácil, mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar."
Lic. Patricia Katz. Lic. Sebastián Terrizzano.
Para comentarios y sugerencias escribir a : caraoceca@hotmail.com



