La Plata (especial para NA)- La excusa fue juntarse para el tradicional brindis de fin de año.
Pero la reunión que congregó a buena parte de los intendentes peronistas del Conurbano -alineados todos en el oficialismo kirchnerista- se convirtió en una charla a fondo sobre las próximas elecciones.
Así, en un clima que reveló cierto estado de alerta -aún más con relación al frente interno que al externo-, los jefes comunales definieron por dónde pasarán las "pautas" que buscarán imponer con relación a la estrategia electoral 2009: no a las colectoras, gravitación decisiva de los referentes territoriales en la confección de las listas de candidatos y obras públicas terminadas o avanzadas antes de julio.
´Quienes tienen peso e inserción territorial deberán ejercer una gravitación decisiva a la hora de definir las listas de candidatos de este año´, dicen en el PJ del Conurbano.
Fortalecidos -pero también inquietos- por la conjunción de factores que ha determinado que sea la provincia de Buenos Aires y muy especialmente el Conurbano el territorio donde se defina este año la suerte electoral del oficialismo -y en particular de los Kirchner-, los intendentes se concentraron en la primera parte del encuentro en el análisis de la situación actual y las perspectivas del oficialismo y de la oposición.
EVALUACIONES
Encuestas en mano, los jefes comunales evalúan que, más allá de algunas excepciones, zafaron de un año tan duro para el oficialismo como lo fue el 2008, con "niveles satisfactorios" de su imagen y de consideración vecinal de la gestión municipal.
"Estamos bien", resumen.
Renuentes a dar números exactos, estos dirigentes sostienen que, en tanto, los resultados de los sondeos de intención de voto de Néstor Kirchner son "dispares" en el Conurbano. Y aunque reconocen que registra en promedio un nivel de imagen menor que el de algunos referentes opositores, afirman que en varias comunas -las del segundo cordón, con grandes bolsones de exclusión y pobreza, como José C. Paz, Moreno, Florencio Varela, precisan- el ex Presidente "mide bien". No ocurre lo mismo, admiten, en municipios donde predomina la clase media.
La primera conclusión fue, entonces, obvia. Contrariando lo que suele suceder, la tracción de votos podría darse desde el final de la boleta hacia adelante, ya que contaría con mayor respaldo la lista de concejales que la nómina de diputados nacionales. Pero los intendentes asumen también la debilidad de esa eventual situación: ellos no figurarán en las boletas, aunque confían en el poder de sus estructuras políticas para "instalar" sus boletas.
El análisis de este sector sobre la situación y las perspectivas de la oposición en la Provincia, en tanto, prevé una oferta electoral dividida, con un frente que reúna a la Coalición Cívica y las diversas vertientes del radicalismo, incluido el cobismo, más el socialismo, por un lado; y una lista del peronismo antikirchnerista por el otro, aunque también pone en duda la posibilidad de que terminen en un mismo armado dirigentes como Felipe Solá, Francisco De Narváez y -por la pésima relación con éste último- los bonaerenses de Mauricio Macri.
En tiempos en que todos esos sectores mantienen contactos para la posible formación de un único frente opositor y declaran públicamente vocación en ese sentido, aunque sea cierto que simultáneamente algunas de esas líneas mantienen abierta una visible guerra entre sí, la previsión electoral del oficialismo que pasa por una oposición dividida y aún casi fragmentada parece responder más a los deseos que a los indicios disponibles.
CONCLUSIONES
En ese marco, la presunta candidatura de Néstor Kirchner al tope de la lista bonaerense de diputados nacionales divide las opiniones entre los intendentes del Conurbano. Algunos respaldan esa postulación. Otros la rechazan. Sostienen que ése sería el factor que, entonces sí, podría generar "el milagro de juntar en nuestra provincia a toda la oposición en una sola alternativa electoral".
El capítulo que no muestra opiniones divididas, en cambio, es el referido a si el oficialismo debería volver a utilizar el recurso de las listas colectoras, aquel que le permitió llevar en el 2007 hasta cinco candidatos a intendente de un distrito enganchados a la nómina principal de la boleta (entonces la de Cristina a la Presidencia, que en la próxima elección se correspondería con la de diputados nacionales).
Como se informa en detalle en la Primera Sección de esta edición, un rotundo "no", que incluye la advertencia de que, en ese caso, los jefes comunales podrían impulsar la presentación de "otras colectoras", se impone en el criterio de los referentes territoriales del peronismo del Conurbano.
Esa postura tiene que ver con la convicción, nacida de las encuestas y mencionada más arriba, de que los intendentes "están bien posicionados" en sus respectivos distritos. Y ése es también el fundamento de otra "pauta" que los referentes del PJ intentarán imponer en el marco de la estrategia electoral: que quienes tienen "peso e inserción territorial" ejerzan una "gravitación decisiva" a la hora de definir las listas de candidatos de este año.
Ese objetivo está referido en particular a las listas de legisladores provinciales. Pero alcanza también a las de diputados nacionales; un tema que, cuando se conversa, deja ver el encono de los peronistas con los dirigentes "transversales" que Kirchner llevó al Congreso nacional y que suelen hacer de los dirigentes históricos del PJ bonaerense el blanco favorito de sus críticas.
"No representan a nadie, no aportan un voto y no le votan las leyes al Gobierno", suele escucharse por estos días acerca de los "transversales".
Y la última "pauta" que la dirigencia peronista elevaría a Olivos y a la Casa Rosada tiene que ver con las obras públicas comprometidas para los distritos bonaerenses en los últimos tiempos por la Nación. "El parate de obras que hubo durante todo el 2008 fue el factor más negativo para el oficialismo. Los trabajos ahora anunciados tienen que estar terminados o al menos muy avanzados a más tardar para julio", dice el planteo.



