Muchas veces, por no decir siempre, ante situaciones difíciles o complicadas de la vida, tenemos diferentes reacciones las cuales no ayudan mucho a la hora de salir del problema. Esas diferentes reacciones pueden ser: 1) de ira, es decir tener una bronca tan grande que nos la queremos agarrar con todo el mundo.2) De pánico, ¡tan común en ésta época! se sienten cosas raras como mareos, sudor frío, tremendo miedo etc. y 3)
Por lo general en las mujeres, nos descargamos con ataques de llanto, a veces también los hombres. Pero, con respecto a las situaciones que nos preocupan ¿qué hacemos? Podemos ser personas explosivas, o sea, tener los síntomas mencionados y quedarnos allí sin hacer nada productivo, o lo que es peor, si somos religiosos decir la frase clave "y… si es voluntad de Dios" y me cruzo de brazos. O ser personas enérgicas, lo que significa tomar el control de la situación y poner todo nuestra energía en solucionarlo, y pidiendo la guía de Dios arremeter con todo, ahí sí decir la frase clave "…aquí voy mi Dios, a hacer tu voluntad". Los libros que forman parte del Antiguo Testamento de la Biblia, relatan guerras y muertes seguidas por la victoria del bueno o del malo, y a veces hasta resultan crueles para nuestro entendimiento tanta muerte. Hoy, gozamos del regalo de Dios de no tener que pasar por eso pues Jesús lo pasó por nosotros, pero seguimos teniendo enemigos que atentan contra nuestra paz. Ponele a tu enemigo el nombre que quieras: falta de trabajo, enfermedad, depresión, etc. vos tenés lo tuyo, yo tengo lo mío, pero en todos los casos tenemos la posibilidad de ser personas enérgicas y de carácter y buscar la solución para vencer las dificultades. No nos quedemos llorando o lamentándonos sobre lo que nos pasa, ¡busquemos soluciones!! Dios no quiere que estemos mal, no nos quiere ver sufrir, El tiene una solución para cada necesidad, El nos hizo libres. Libres para elegir, libres para actuar, libres para determinar, y la única manera que nos salga bien todo es tomar la Palabra de Dios, ponerla por obra y llevarla a la vida de todos los días. Tenés permiso para ser feliz, y con Dios tenés la posibilidad de hacerlo. ¡Tomala! No discutas, no pelees, no critiques, no te enojes con los que te rodean, usá esa energía para ir hacia delante y cambiar las situaciones que te molestan. Estudiá para tener un mejor trabajo, enfrentá la enfermedad yendo al médico haciendo lo que te dice y con la fe en Dios caminá confiado hacia el futuro, no estés triste Dios te quiere ver contento y si sabés tomar su Palabra vas a salir de esa depresión. No llores sobre lo que no fue, porque junto a Dios tendrás mejores cosas que las que no fueron. La vida es hermosa, vale la pena vivirla en plenitud, y sólo se logra estando metidos en el hueco de la poderosa mano del Creador. No te rindas, para el que cree todo es posible.
Silvia Grecco.
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