Hernán Ríos y Leonardo Flores fueron apadrinados desde entonces; y el año pasado se recibieron de Técnico Electrónico
Ellos lo toman como algo natural, nada especial. Hace 12 años son compañeros de estudios y amigos. La madre de Hernán busca infructuosamente aquí y allá la foto que testimonia el inicio de la relación: Hernán Ríos abanderado del Jardín de Infantes 908 del Barrio Las Acacias, y Leonardo Flores de escolta.
Juntos, en el mismo barrio, hicieron la primaria en la Escuela Nº 3 "Enrique Rocca". Y el destino quiso también que, juntos, recibieran las primeras becas asignadas por la Fundación Cimientos en Campana.
Seis años después, ambos se recibieron de Técnicos en Electrónica en la EET Nº 1 "Luciano Reyes". Hoy, aspiran a concretar el ingreso a la UTN Regional Delta, con sede en la ciudad, y estudiar Ingeniería.
Siempre con altas calificaciones en sus boletines, ambos coinciden en que de no haber mediado la Fundación Cimientos en sus vidas, cada meta alcanzada hubiese sido más difícil aún, o directamente quedado trunca. Sobre todo, en los momentos económicos más duros, la beca fue la garantía para no tener que dejar de estudiar o dejarlo "para más adelante".
Desde el año 2003, Tenaris colabora con la Fundación Cimientos en el programa de Becas Escolares, con el objetivo de lograr la permanencia de niños y jóvenes de bajos recursos socioeconómicos en el sistema educativo formal, y contribuir a la mejora de su proceso de aprendizaje.
Actualmente son 430 los estudiantes de Campana, Comodoro Rivadavia,
Neuquén, Valentín Alsina, Villa Constitución, Villa Mercedes y Zárate. "En Tenaris - explica Silvana Bergonzi, referente de Desarrollo Social de la empresa en la Argentina- desde siempre consideramos importante apoyar y fomentar la educación en todos los niveles. Lo hacemos dando oportunidades, premiando, capacitando… incluso hacemos inversiones en infraestructura. En este caso, nos asociamos a la Fundación Cimientos, y son sus integrantes quienes administran el programa".
En cuanto a la tarea realizada por la Fundación Cimientos, los números hablan por sí mismos: en general los alumnos becados alcanzan promedios finales superiores en relación a alumnos no becados; también tienen mayores índices de presentismo; y no registran casos de deserción.
"A mí me gustaría que me sigan becando, así puedo estudiar Electrónica" dice Hernán, quien debería radicarse fuera de Campana para lograrlo. A Leonardo, el más callado de los dos, también le gusta la idea. De hecho, mientras terminaba el último año de la EET Nº 1, calificó para hacer una pasantía de 6 meses en el Taller de Mantenimiento Electrónico de TenarisSiderca: "Fueron 2 meses en Capacitación, y 4 en el Taller propiamente dicho. Me dijeron que estaban muy conformes conmigo pero de quedar ni hablar, porque aún no cumplí los 18 años".
Leo ve bastante complicado el tema de irse a estudiar a otra ciudad, y si no va a ser Ingeniero Electrónico, se conforma con ser Eléctrico… pero ser Ingeniero al fin. Mientras espera el inicio del curso de ingreso de la facultad, toma clases de guitarra con su cuñado: "Algo de música le saco… me gustan Spinetta y Divididos", dice. Se miran con su amigo y se ríen sin decirse nada: es que Hernán lo intentó pero se ve que con menos suerte. Será que entre los estudios, la camiseta número 5 de la reserva de Villa Dalmine, y el noviazgo con Alejandra, no queda mucho tiempo para la música.



