Había que ganar, sí o sí. No solo por los tres puntos y la posibilidad de volver a la punta, sino porque el equipo necesitaba dejarse claro que lo del lunes pasado fue solo una mala tarde y ya es parte del pasado. El objetivo principal sigue intacto: ascender.
Villa Dálmine ganó de local al hasta ayer líder Justo José de Urquiza, por 2 a 1, en un partido en donde ambos equipos debieron padecer a un arbitro realmente inoperante, que dejo que se jugara por momentos muy fuerte.
El equipo de Walter Cataldo arrancó con muchas imprecisiones, sobre todo en el fondo, que le permitieron al equipo visitante venirse sobre el arco de Borgnia, quien en dos ocasiones evitó la apertura del marcador. Cóceres no hacia pie en el medio y Dálmine no podía manejar la pelota, pero a pesar de esto, el local supo aprovechar las ocasiones que tuvo. En la primera llegada clara, el implacable Cristián Jeandet quedó mano a mano frente al arquero Arzamendia y definió con justeza, para poner el 1 a 0, a los16´.
Sin mejorar demasiado en el medio campo, y con las mismas imprecisiones en el fondo, Dálmine volvió a aprovechar otra llegada clara, y nuevamente Jeandet luego de pelear la pelota con el experimentado Kaezuck, la tocó con justeza por encima del arquero para marcar el 2 a 0, que a esa altura era demasiado por lo que había hecho el equipo.
En el complemento, de entrada, el mismo Jeandet la tuvo para marcar el tercero, pero el arquero se quedó con lo que podía haber sido una definición temprana del partido.
Para colmo, minutos después llegó el gol de Urquiza, luego de una nueva distracción en el fondo, bien aprovechada por Diego Toledo.
A los 26´ del complemento, Diego Bataraz tuvo el empate, definió cruzado ante la salida de Borgnia, pero la pelota se fue cerca del palo. Luego fue Salvatierra el que tuvo el empate, pero tampoco pudo.
Dálmine pudo aguantar con cierta tranquilidad hasta el final y los ingresos de Correa, Segovia y Garcia le dieron el aire necesario para llegar al final sin mayores sobresaltos, a pesar del papel del arbitro que se dedicó a ser casi un espectador de lujo, dejando que se cometieran reiteradas infracciones.
Ahora, Dálmine jugará el próximo domingo otra final ante General Lamadrid, en Devoto, donde deberá ratificar que está para campeón.
LA GENTE APOYO
Un dato a destacar fue el apoyo del público. La gente colmó gran parte del estadio y alentó en todo momento.
Lo más llamativo fue la presencia de una bandera de grandes proporciones -más de cincuenta metros de largo por 15 de ancho, aproximadamente- que cubrió la tribuna popular.
Después del partido, hubo festejos por la avenida Mitre.
El uruguayo Correa tuvo una buena chance de marcar el tercero de la tarde.
El arquero y el defensor de JJ miran como la pelota va directo a la red. Era el segundo gol de Jeandet y de Dalmine.



