En muchas ocasiones el humor es una herramienta muy eficaz que desdramatiza y desinhibe situaciones que han estado encapsuladas durante muchos años. Cuando existen situaciones arto dolorosas un poco de humor puede desanudar una verdad, una verdad que se revela con tal sencillez que asombra. Todos hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas que cuando uno ríe de aquello que es tan doloroso, duele menos. Eso no significa que la realidad haya cambiado, la realidad sigue ahí, pero se hace menos duro abordarla cuando la mirada es un poco más benevolente.
A veces esta forma puede ser pensada como una manera de negar un conflicto. Pero esto no es así, el humor bien utilizado esta muy alejado de no aceptar el conflicto, solo es una forma distinta de abordarlo. La diferencia radica básicamente en que se enfrenta sin tanta solemnidad. Y lejos de generar resistencias en mi experiencia los conflictos se ablandan.
Bien es sabido que en la represión de aquello que nos provoca dolor no solo desplazamos el dolor, sino que en ese mismo acto se inhiben las vivencias placenteras. Uno puede recuperar aquellos recuerdos positivos, las vivencias gratificantes que quedaron adormecidas en el olvido. Las experiencias dolorosas están, y al aceptarlas nos permite construir un camino más transitable, por donde seguir caminando con menos sufrimiento. La realidad existe: Es el punto límite sobre el que uno no puede hacer nada. La cuestión no es construir una realidad paralela. El desafío es aceptar la existencia de ese límite, pero desde un lugar donde ese límite se asemeja a un abrazo protector. Un límite que nos muestra como manejarnos en una ruta. Sin quedarse en ella como si fuese una única ruta, sino animarse a entrar en las múltiples posibilidades que ofrece esa y otros rutas. Y hacer un nuevo camino al andar.
Aquellos desafíos que todos los seres humanos debemos atravesar se dan en dos direcciones. Por un lado la aceptación de que la vida es lo que es y que solo es un instante el tiempo que vamos a estar en ella, solo estamos de paso. Parece sencillo, pero este desafió es justamente lo que nos lleva a encarar una forma de vida que nos permita aprovechar cada día como único, y si es con humor mucho mejor.
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