A partir de este domingo compartiremos con ustedes las producciones de la "caja de resonancia", un dispositivo creado para que los participantes del Curso de Introducción al Psicoanálisis puedan ir tomando la palabra, y así comentar lo que les resultó mas significativo, o los movió a repreguntarse de la clase escuchada. De esta manera queremos convocar a una caja de resonancia aún más amplia, la de los lectores de este medio.
Lucía di Fino, comentando la clase dada por Carlos Egaña el 03/04/09
Hola. La idea de la clase y del dispositivo es funcionar más o menos como una caja de resonancia en donde se trate de retomar algunas cuestiones de las que planteó Carlos en la primera clase. La idea es que en cada encuentro alguien de quienes colaboramos con la Secretaría de Enseñanza de Trazos se tome estos diez primeros minutos, quince, para retomar cuestiones que quedaron resonando de lo dicho el encuentro anterior. Hoy soy yo, la próxima será alguien más quien se ofrezca para eso.
Y en relación a esto lo que pensaba de las cuestiones que había planteado Carlos la clase anterior era en principio esta pregunta de ¿quién me manda?, que es exactamente la misma pregunta que me estoy haciendo yo ahora: ¿quién me manda a estar acá delante de todos ustedes diciéndoles esto?. Y la respuesta posible que daba Carlos en ese momento a esa pregunta es que quien "nos manda", es el discurso del psicoanálisis. El discurso entendido no como lo referido nada más a la oralidad, a lo que uno dice, sino entendido como un dispositivo, como un mecanismo que nos permite hacer determinadas cosas con respecto al psicoanálisis precisamente. Este discurso tiene efectos característicos que posibilitan -entre otras cosas- que yo esté acá tomando la palabra, no es sin el efecto del discurso del psicoanálisis que yo estoy acá. Y es algo que guía y que "hace hacer" más allá de lo que uno quiere. En estas coordenadas Carlos ubicaba lo que es el deseo y que a una de las cuestiones que precisamente apunta el psicoanálisis es a darle un lugar al deseo, a posibilitar que esto surja y que circule en las personas. Y que también uno -como neuróticos que somos- puede hacer distintas cosas con eso, como ignorarlo o hacerse el tonto, posponerlo, dejarlo para más adelante, no darle ese lugar. Pero bueno, la idea de que estemos acá es precisamente darle lugar a ese deseo.
Volviendo al tema de los efectos, el psicoanálisis produce efectos determinados en tanto discurso así como otros discursos producen otros efectos que tienen que ver con su especificidad.
Y también lo que me había quedado a mi resonando, que me parecía interesante, es esta idea de la introducción al psicoanálisis no como una cuestión de iniciación, de quedarse en la entrada de algo sino como la idea de entrar directamente, de introducirnos en algo, de introducirnos en el discurso. No esto de quedarnos en la puerta sino atravesarla directamente. Que no sea un prólogo sino que sea esto, introducirlo, verlo como verbo.
Me parece también que estaba buena la referencia a los primeros textos de Freud, que tienen que ver con su encuentro con el inconciente, con las formaciones del inconciente. El hecho de que hubiera varios niveles de conciencia no era una novedad en esta época, era algo con lo que Charcot, que era su maestro, ya se había topado mediante el método hipnótico en donde las histéricas bajos los efectos de la hipnosis decían cosas que después no podían recordar o de las que no podían dar cuenta cuando no estaban en ese estado. Freud toma acá una postura ética: darle un lugar a esa experiencia del inconciente, no hacerse el tonto y mirar para otro lado respondiendo a lo que estaba socialmente aceptado en este momento y en esta época, sino poder preguntarse sobre esto y darle algún tipo de estatuto, buscarle algún tipo de sentido a cuestiones que parecían no tenerlo.
No mucho más. Eso fue más o menos lo que a mi me quedó resonando de la primer clase como cuestiones mas relevantes o más importantes de lo que fue esa presentación.
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