En economías pequeñas, como la Argentina, las inversiones de las empresas transnacionales (que muchas veces tienen un valor de mercado superior a nuestro PBI) pueden hacer una diferencia significativa en el ritmo con que alcancemos nuestro crecimiento económico, con un efecto multiplicador en el sector PYME y en los niveles de empleo. Estas empresas, independientemente de su país de origen, tienen prácticas y criterios similares. Así la empresa transnacional persigue reglas de juego claras, estabilidad en las finanzas públicas (un país altamente endeudado hace a la inversión altamente riesgosa porque aumenta el riesgo, entre otros, de un cambio brusco en el marco impositivo que condiciona una inversión), y una Justicia independiente (que es la que habrá de dirimir los conflictos, incluso contra el propio Estado), entre otros aspectos. Para lograr atraer a las inversiones los países y las regiones compiten entre en múltiples aspectos (por ejemplo, la provincia argentina de Córdoba ha competido en varias oportunidades con el estado brasileño de Paraná, en general sobre la base de cuál ofrecía el tratamiento impositivo más favorable para la inversión); pero el elemento principal que evalúan estas empresas al momento de decidir una inversión es el marco general de reglas de juego. En ese marco está la garantía de la predecibilidad de las variables políticas que pueden afectar a la inversión. A partir de allí, las empresas habrán de direccionar sus inversiones en función del lugar que ofrece el mix riesgo/retorno más favorable. En consecuencia, la globalización ejerce presión para que las naciones mejoren su calidad institucional para así competir eficientemente por la atracción de inversiones en el mercado global. El índice 2009 de Calidad Institucional publicado por el International Policy Network posiciona a nuestro país en el lugar número 28 a nivel regional, mientras que Brasil ocupa el 23, Uruguay el 14 y Chile el 4. En el caso de un país como el nuestro donde existe una amplio campo para mejorar la calidad institucional, la globalización no puede ser menos que una gran oportunidad.



