La noticia del fallecimiento de Julio E. Altimari, causó gran consternación en la comunidad campanense y en cuantos le conocieron, pesar que se puso de manifiesto durante su velatorio y en el traslado de sus restos al Cementerio de Campana en la tarde de ayer, había fallecido a las dos de la mañana.
Con Julio E. Altimari se ha ido un gran hombre, un hombre de bien, solidario con el prójimo, un luchador pòr las causas justas y nobles y que demostró en las diversas actividades que desarrolló a lo largo de su existencia. Fue radiólogo en el Hospital Municipal, delegado gremial hasta llegar a ocupar en nuestra ciudad el máximo cargo como Secretario General de los Trabajadores Municipales realizando desde su gestión importantes obras y beneficios para sus afiliados. Un hombre austero, humilde, jamás ostentó y vivió tal como fué él: sencillamente. Un peronista de la primera hora que llegó a ocupar una banca como concejal por el voto de la gente representando al Partido Justicialista y donde sus proyectos eran defendidos con sólidos argumentos y vehemente firmeza.
Ya jubilado, se espíritu inquieto-jamás pudo ser indiferente a la problemática de los jubilados- y desde varias instituciones hizo oír su voz en favor de los mismos , comprometidendose con sus reclamos y verdades, tampoco podemos dejar de mencionar su inclaudicable lucha por mejorar el PAMI y lo hacía saber en cuanta entrevista se le realizaba sin dejar de expresar su pensamiento sin concesiones, siendo últimamente integrante de la comisión directiva del Centro de Jubilados y Pensionados de la calle Peyrredón donde en los últimos años era la sede de la misma como su propia casa.
Las Honras Oficiales como Concejal electo con la Bandera a media asta en señal de duelo, ofrendas florales de Municipalidad, de gremios, el mensaje que hiciera llegar a su familia el dirigente nacional Alfredo Atanasoff de la Federación de Trabajadores Municipales, la presencia de dirigentes de jubilados, de concejales, de la Comisión Directiva del Sindicato de Trabajadores Municipales de Campana, familiares y amigos, acompañaron su despedida terrenal.
En la capilla ardiente, antes de iniciar el camino hacia su morada final, un minuto de silencio y fuerte apluso rubricando el mismo, fue el homenaje a ese hombre que perdurará en el recuerdo de cuantos le conocieron y supieron que fue un hombre de bien, un amigo de esta Casa.
Llegamos a sus familiares con nuestro sentido y respetuoso pésame. Que descanse en paz.
Que descanse en paz.



