Una de las primeras testigos en el juicio comprometió la situación de los imputados quienes están en libertad condicional con una pulsera electrónica.
Cuatro ex policías comenzaron a ser juzgados en las últimas horas en los tribunales de Campana por la violación de una joven discapacitada, atacada en 2004 en Escobar, y que murió en 2006, luego de que ese abuso agravara su estado de salud.
Los imputados son los ex uniformados Mauricio Padín, Néstor Panucci, Sergio Gutiérrez y Pablo Enrique, quienes al momento del hecho estaban en servicio en el Comando de Patrullas de Escobar.
A los ahora ex policías se les imputa el abuso sexual triplemente agravado en perjuicio de Paula Lauro (29), quien padecía un retraso madurativo leve a moderado y síndrome epiléptico.
Roberto Hermo, abogado de la familia de la víctima, informó que a los acusados no se les atribuye la muerte de la joven, pero si los calificativos de que el abuso fue "gravemente ultrajante para la víctima" y que hubo "participación de dos o más personas pertenecientes a la fuerza policial y en ocasión de sus funciones".
Padín, Gutiérrez y Panucci están procesados en calidad de coautores de esos delitos, mientras que Enrique está imputado como partícipe necesario. "No se puede afirmar que el abuso sexual causó la muerte de la joven casi diecisiete meses después del mismo, pero no lo descarto. Si se puede asegurar que el ataque afectó negativamente su estado de salud", indicó el abogado.
El hecho ventilado en el debate ocurrió el 15 de septiembre de 2004, en la localidad de Escobar, donde Lauro vivía con su familia, de condición humilde.
De acuerdo a la acusación, Padín fue a buscar a la chica a su casa ya que la conocía desde hacía unos cinco meses y, según Herro, "se le hacía el novio". Al parecer, el policía sabía que Lauro era una joven muy humilde y se la llevó engañada de su casa con la falsa promesa de que le iba a entregar un dinero.
Luego, Lauro fue llevada de noche y en un patrullero del Comando de Patrullas de Escobar hasta una casa en una zona descampada, en la que Enrique estaba de custodia. Allí, aparentemente estaban los otros dos policías, Panucci y Gutiérrez, quiénes también se encontraban de servicio, por lo que iban uniformados y en otro móvil de la fuerza.
A los acusados como coautores se les atribuye haber abusado sexualmente de Lauro en esa vivienda, facilitada por el restante imputado. Tras el ataque, la joven fue cargada en el otro patrullero y abandonada a dos cuadras de su casa, hasta donde se dirigió y contó lo sucedido.
Al día siguiente, los padres de la chica realizaron la denuncia, en tanto que se constató que Lauro había sufrido lesiones genitales. "Si bien la víctima los identificó a los policías en su denuncia, no los reconoció en ninguna de las dos ruedas de reconocimiento ya que en ambas le agarraban convulsiones al verlos", explicó el abogado de la querella.
Sin embargo, el letrado aseguró que hay rastros y testigos que vincularon a los cuatro ex policías con el ataque. En tanto, el estado de salud empeoró cada vez más, por lo que debió ser internada hasta que en enero de 2006, murió por convulsiones en el hospital
LA PRIMERA TESTIGO
Sonia Lauro, la hermana mayor de Paula, la chica de 29 años abusada y fallecida, fue la principal testigo de la primera audiencia del proceso que se les sigue a los ex policías.
La mujer declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 y relató lo que la víctima le alcanzó a contar a su madre momentos después de ser abusada y justo antes de ser llevada con convulsiones al hospital.
Sonia contó que el imputado Padín fue la noche del hecho a buscar a su hermana a la casa y le regaló "una flor y un osito de peluche" porque desde hacía cinco meses, cuando se habían conocido, "la quería seducir".
La testigo dijo que ella también conocía al entonces policía porque lo había visto en la casa de su hermana en una de las cinco oportunidades que la había ido a visitar.
Sonia relató que Padín convenció a Paula a subir al patrullero y se la llevó en el asiento trasero, mientras otro policía iba agachado en el del acompañante.
Siempre de acuerdo a ese testimonio, Paula fue llevada hasta una fábrica de cerámicas de Escobar donde había una casa rodante de un policía que custodiaba el predio.
Según la acusación fiscal, esa casa rodante pertenecía al imputado Enriquez.
En ese lugar, Padín la comenzó a desvestir, momento en que aparecieron otros tres policías a los que la víctima no conocía.
La joven, que padecía un retraso madurativo y epilepsia, fue violada anal y vaginalmente, y golpeada.
Luego del ataque, Sonia dijo que Padín la llevó en el patrullero hasta una estación de servicio de la zona donde la abandonó.
La víctima sufrió allí las primeras convulsiones pero alcanzó a correr hasta su casa donde le contó lo ocurrido a su madre, quien llamó a Sonia para pedirle ayuda.
Sonia llevó a Paula a la clínica San Carlos de Escobar donde los médicos advirtieron los signos de abuso y dieron intervención a la policía.
La testigo dijo que allí se entrevistó con el entonces subcomisario Claudio Ramírez, de Escobar 4ta., quien le indicó que fuera a la seccional con jurisdicción en el lugar del hecho para hacer la denuncia.
En su declaración, la hermana de la víctima aseguró que Padín y su hermana "nunca antes habían tenido relaciones sexuales" y reveló que Paula ya había sido violada cuando tenía 21 años.



