El fotógrafo de Chivilcoy Daniel Muchiut visitó Campana el pasado viernes 18 para inaugurar su muestra “Los hijos de la Tierra – De wichis, tobas y pilagás", que se puede seguir viendo hasta el próximo jueves 1º de octubre, en el Salón Ronald Nash, con entrada libre y gratuita. Además, proyectó un video sobre el mismo tema, e imágenes de varios de sus ensayos anteriores. Fue invitado por las cátedras de Fotografía y Medios Audiovisuales de la Escuela de Arte, con el auspicio de la Municipalidad de Campana, a través de su Secretaría de Cultura y Educación
Daniel Muchiut no vive de la fotografía, sino que vive para la fotografía. Cada uno de sus ensayos enfoca de manera íntima y visceral un tema que él siente como propio, y lo desarrolla desde adentro, con una mirada que tiene más que ver con la comprensión de un hermano que con el apuro y la liviandad de un turista de ocasión. Así ocurre con "Los hijos de la tierra", la muestra que por estos días tenemos la oportunidad de apreciar en nuestra ciudad. Un acercamiento cálido y sensible a una realidad que no conocemos y nos debería importar, de cara a fechas como el próximo 12 de octubre, que durante años estudiamos y celebramos como "el día de la raza".
También se pudo ver una proyección con ensayos anteriores como "La vida de Oscar", en el que retrata el devenir de un hombre que tuvo una vida "normal" hasta que por diversas circunstancias decidió irse a vivir a un auto abandonado en un descampado, con la sola compañía de una veintena de perros. O la serie "Hombres de barro", que narra la dura vida cotidiana de los hombres en los hornos de ladrillos, indistinguibles a veces del mismo barro con el que trabajan. Muchiut puede pasar de la austeridad del blanco y negro de estos ensayos al lacerante color de "El Matador y María", una descarnada reflexión vinculada con los hechos del 19 y 20 de diciembre de 2001, que tiene como protagonistas al matarife de un frigorífico y a una prostituta que también es su amante. Todo este microcosmos se agita a pocas cuadras de la casa de Muchiut en Chivilcoy, que ha encontrado en su pueblo, en su propio Macondo, la materia prima para pintar el mundo. Podríamos decir, con Unamuno, que su disparador es un "sentimiento trágico de la vida", no exento de las pequeñas e infrecuentes alegrías que la realidad nos depara. En las propias palabras de Muchiut: "Se crea desde el dolor. Todo hecho creativo es como un parto, un desgarramiento. Nunca pude entenderlo de otra manera. La única forma de hacer fotografía es metiéndose a fondo, mostrando una visión lo más humana posible de las cosas y las personas. Sin compromiso, a mi modo de ver, no puede existir una obra seria, profunda".
Hablamos entonces de un artista comprometido con su tiempo y su circunstancia, con una clara opción por los más desamparados, aunque estas banderas hoy suenen de otra época. La prolífica obra de Muchiut aborda estos y otros temas con minucia, pasión y profundo respeto. Y logra el infrecuente milagro de unir una voz comprometida ideológicamente con una mirada de gran trascendencia estética. De manera silenciosa y humilde, basado en la prepotencia de su trabajo, como diría Roberto Arlt, Muchiut ha logrado convertirse en uno de los fotógrafos más notables de la Argentina, y sus fotografías forman parte de importantes colecciones en museos de nuestro país y del mundo. En este momento otras dos muestras de Muchiut se exhiben en la Fotogalería del Teatro San Martín y en la remota Lituania.
Se puede explorar más sobre su obra en www.danielmuchiut.com.ar



